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Dos meses en Santa Marta

Reflexión sobre el contenido de las homilías en Santa Marta durante el encierro

Alessandro Manfridi

09/04/2020

Fueron 64 las celebraciones eucarísticas del obispo de Roma retransmitidas en directo desde la capilla de Santa Marta, del 9 de marzo al 17 de mayo de 2020.
Por su voluntad explícita, estas celebraciones, que desde el inicio de su ministerio han hecho un encuentro familiar con un reducido número de fieles que han participado (miles en los últimos años) y que nunca había querido hacer públicos de forma integral. directos, en cambio, estaban abiertos en este período a todos aquellos que quisieran participar a través del enlace continuo transmitido por los medios vaticanos a las distintas redes conectadas con ellos.
De esta forma, el Papa quiso mostrar su cercanía “a los enfermos de esta epidemia de coronavirus, a los médicos, enfermeras, voluntarios que tanto ayudan, a los familiares, a los ancianos que se encuentran en residencias de ancianos, a los presos que están encerrados »¹.
Esta cita, que coincidió con un momento significativo como el que la liturgia propone cada año con el camino cuaresmal primero y luego con la Pascua, se compartió en un contexto tan crítico como inesperado como el de la pandemia y el consiguiente aislamiento forzado por el encierro. .
A partir de un contexto específico como el de las homilías que explican las lecturas bíblicas de la liturgia eucarística, Francisco transmitió muchos contenidos, indicaciones, sugerencias y exhortaciones, que fueron acogidos y apreciados no solo por quienes se conectaban en la red o vía TV. En vivo pero también de quienes lo conocieron gracias a los medios y las noticias que en esos días reportaron algunas reflexiones difundidas por Santa Marta.
Tratemos de retomar algunos de estos pasajes que creemos que son importantes para acogerlos y desarrollarlos.
¿Cuáles fueron los temas más populares en estos dos meses en Santa Marta?
Hojeando todas las homilías encontramos las palabras que aparecieron en más de una homilía y registramos 106 ítems entre ellas.
Los términos que más aparecen, dejando de lado los nombres: Hijo, Padre y Espíritu Santo, son las palabras diablo (en nueve homilías), Iglesia (10), Ley (10), pecado (12), corazón (16), pueblo de Dios. (17); también combinamos las palabras fe, confianza, fidelidad, creer, confiar, notando su recurrencia en 21 homilías.
¿Cuáles son las indicaciones que surgen para quienes viven el compromiso de la fe?
La fe debe transmitirse, ofrecerse pero sin caer en la tentación del proselitismo: los caminos son el testimonio y el servicio; el vestido el de la humildad. Todo proselitismo conduce a la corrupción².
Con respecto a la implementación del testimonio de fe, Francisco afirma:
Se puede hacer un hospital, una estructura educativa de gran perfección, de gran desarrollo, pero si una estructura es sin testimonio cristiano, su obra no será una obra de testimonio, una obra de verdadera predicación de Jesús: será una caridad, ¡muy bien, muy bien! – pero nada más³.
Estas palabras parecen una respuesta a todos aquellos que acusan al obispo de Roma de promover una visión que descuidaría el primado de la fe con la propuesta de la Iglesia como “hospital de campaña”. Francisco nos invita a ser prudentes y a basar el compromiso de predicar la fe en el binomio testimonio y oración.
La fe se caracteriza por la concreción que se perfila en sus diversos aspectos: la concreción de la verdad, la concreción de la humildad, la gracia de la sencillez⁴.
El servicio es el rasgo peculiar presente en la “cédula de identidad” del seguidor de Jesús y es este estilo el que lleva a construir y edificar según la convocatoria de elección, como se transmite en la homilía del martes de Semana Santa. La perseverancia en el servicio es fundamental⁵.
Los conceptos bíblicos de elección, promesa y alianza se recuerdan en la homilía del 2 de abril.
Francisco también dice: ¡ay de los hipócritas y los corruptos! Dios de verdad
al corrupto no perdona, simplemente porque el corrupto no puede pedir perdón, ha ido más allá. Está cansado… no, no está cansado: no es capaz. La corrupción también le ha robado la capacidad que todos tenemos de avergonzarnos, de pedir perdón. No, el corrupto está a salvo, sigue, destruye, explota a la gente, como esta mujer, todo, todo… sigue. Se puso en el lugar de Dios.
Una de las actitudes más deletéreas y destructivas, contraria al mensaje evangélico, es la de murmurar, quejarse, charlar, que se convierte en un verdadero linchamiento social, llegando a volcar la verdad con calumnias y falsas noticias que, de difundirse, arrastran a masas, resultando también en formas de violencia sangrienta.
Además de los ejemplos de Jesús y Esteban y los mártires cristianos de todas las épocas, tenemos el drama contemporáneo del Holocausto.
Ante esta situación letal, que se caracteriza por una perseverancia destructiva, el ejemplo que nos transmite Jesús es el de la valentía de callar: oponerse a la furia sólo con el silencio, nunca con la justificación.
El abuso humano no se detiene en el murmullo y la furia que conduce a la violencia física, sino que se actualiza trágicamente por cada forma de injusticia que va más allá de las sociedades individuales para adquirir dimensiones universales.
Magistral en este sentido es la homilía del Miércoles Santo con la lectura de la traición junto a la venta del vecino.
Cuando pensamos en vender personas, nos viene a la mente el comercio que se hizo con esclavos de África para traerlos a América, algo antiguo, luego el comercio, por ejemplo, de niñas yazidi vendidas a Daesh: pero es una cosa distante, es una cosa … Incluso hoy en día la gente está vendida. Cada día. Hay Judas que venden a sus hermanos y hermanas: explotándolos en su trabajo, sin pagar el derecho, sin reconocer sus deberes… Efectivamente, muchas veces venden las cosas más caras. Creo que para estar más cómodo un hombre puede alejar a sus padres y no verlos más; mantenlos a salvo en una casa de retiro y no vayas a verlos… se vende. Hay un dicho muy común que, hablando de gente así, dice que “esto es capaz de vender a la madre”: y la venden. Ahora están tranquilos, están lejos: “Cuídalos tú …”.
Hoy el comercio humano es como en los primeros días: está hecho. ¿Por qué es esto? Por qué: Jesús lo dijo. Le dio dinero a un señor. Jesús dijo: “Dios y el dinero no pueden ser servidos” (cf. Lc 16,13), dos señores. Es lo único que Jesús levanta y cada uno de nosotros debe elegir: o servid a Dios y seréis libres en la adoración y el servicio; o sirva el dinero, y será esclavo del dinero. Esta es la opción; y mucha gente quiere servir a Dios y al dinero. Y esto no se puede hacer. Al final pretenden servir a Dios para servir al dinero. Son los explotadores ocultos los que son socialmente impecables, pero hacen negocios debajo de la mesa, incluso con la gente: no importa. La explotación humana es vender al prójimo … hay un paso para robar para traicionar, pequeña. Los que aman demasiado el dinero hacen trampas para conseguir más, siempre: es una regla, es un hecho¹⁰.
Basta pensar en las injusticias que niegan la dignidad humana al imponer condiciones de trabajo que son situaciones reales de esclavitud¹¹.
La homilía del 6 de abril toca la conciencia:
Esta historia del administrador infiel es siempre actual, siempre las hay, incluso a un alto nivel: pensemos en algunas organizaciones benéficas o humanitarias que tienen muchos empleados, muchos, que tienen una estructura de personas muy rica y al final llega a la cuarenta por ciento de pobres, porque el sesenta es para pagar el salario de tanta gente. Es una forma de quitarle dinero a los pobres. Pero la respuesta es Jesús, y aquí quiero detenerme: “A los pobres los tendréis siempre con vosotros” (Jn 12,8). Ésta es una verdad: “De hecho, siempre tienes a los pobres contigo”. Los pobres están ahí. Hay muchos: están los pobres que vemos, pero esta es la parte más pequeña; el gran número de los pobres son los que no vemos: los pobres escondidos. Y no los vemos porque entramos en esta cultura de la indiferencia que es negacionista y negamos: “No, no, no son muchos, no se ven; sí, ese caso… ”, siempre minimizando la realidad de los pobres. Pero hay muchos, muchos.
O incluso, si no nos adentramos en esta cultura de la indiferencia, existe la costumbre de ver a los pobres como adornos de una ciudad: sí, los hay, como estatuas; sí, los hay, se pueden ver; sí, esa vieja que pide limosna, esa otra … Pero como si fuera algo normal. Es parte de la ornamentación de la ciudad tener gente pobre. Pero la gran mayoría son las pobres víctimas de las políticas económicas, de las políticas financieras. Algunas estadísticas recientes resumen esto de la siguiente manera: hay mucho dinero en manos de unos pocos y mucha pobreza en muchos, muchos. Y esta es la pobreza de tantas personas que son víctimas de la injusticia estructural de la economía mundial. Y hay mucha gente pobre que se avergüenza de demostrar que no llega a fin de mes; mucha gente pobre de clase media que va en secreto a Caritas y pregunta en secreto y se siente avergonzada. Los pobres son mucho más [numerosos] que los ricos; mucho, mucho… Y lo que dice Jesús es cierto: “De hecho, siempre tienes a los pobres contigo”. ¿Pero los veo? ¿Noto esta realidad? Sobre todo de la realidad oculta, aquellos que se avergüenzan de decir que no llegan a fin de mes¹².
La voluntad de participar en el sufrimiento de quienes han sido golpeados por esta pandemia¹³, debe abrir nuestra reflexión sobre los hermanos que sufren muchas otras pandemias como la del hambre en el mundo¹⁴.
Que esta experiencia pandémica se convierta, por tanto, en una oportunidad para redefinir nuestras opciones y no volver a caer en lo que se llama nostalgia del sepulcro:
Incluso hoy, frente al próximo -esperamos que sea pronto- el próximo final de esta pandemia, existe la misma opción: o nuestra apuesta será por la vida, por la resurrección de los pueblos o será por el dios del dinero: volver a la tumba de hambre, esclavitud, guerras, fábricas de armas, niños sin educación… ahí está el sepulcro¹⁵.
Sin duda, la de la pandemia es una experiencia de crisis social, como muchas otras épocas de crisis: matrimonios, familias, trabajo. ¿Cómo reaccionar en momentos de crisis?
En mi tierra hay un dicho que dice: “Cuando vayas a caballo y tengas que cruzar un río, por favor no cambies de caballo en medio del río”. […] Es el momento de la fidelidad, de la fidelidad a Dios, de la fidelidad a las cosas [decisiones] que hemos tomado desde antes. También es el momento de la conversión, porque esta fidelidad, sí, nos inspirará a cambiar para bien, no a alejarnos de lo bueno¹⁶.
¿Cuál es el papel del pueblo de Dios, un término más común, quizás no sorprendentemente, en estas homilías un

Santa Marta?

El cristianismo no es solo una ética, no es solo una élite de personas elegidas para dar testimonio de la fe.
El creyente debe experimentar el olfato y experimentar el recuerdo de pertenencia al pueblo de Dios. Adquirir conciencia.
de la gente:
Cuando esto falta, hay dogmatismos, moralismos, éticas, movimientos elitistas. La gente está desaparecida¹⁷.
Una de las imágenes que más impresionará en este ciclo de homilías es la de la Iglesia como río en el que todas las diferentes corrientes tienen derecho a estar presentes.
Creemos que esta es una afirmación hecha en respuesta a todos aquellos que reclaman los límites del cisma o se quejan de la imposibilidad de convivencia de diferentes almas, tradicionalistas o progresistas.
Aquí Francisco sigue recordando que la obra de división, de fragmentación entre partidos (soy de Pablo, soy de Apolo …) se presenta como una verdadera enfermedad para la Iglesia.
La Iglesia es como un río, ¿sabes? Algunos están más de este lado, algunos del otro lado, pero lo importante es que todos están dentro del río ”. Esta es la unidad de la Iglesia. Nadie afuera, todos adentro. Luego, con las peculiaridades: esto no divide, no es ideología, es legítimo. Pero, ¿por qué la Iglesia tiene este ancho de río? Es porque el Señor así lo quiere¹⁸.
Cerramos este abanico de citas con la significativa homilía del 18 de marzo en la que Francisco nos recuerda que
Nuestro Dios es el Dios de la cercanía, es un Dios que camina con su pueblo […] El hombre rechaza la cercanía de Dios, quiere ser dueño de las relaciones y la cercanía siempre trae consigo alguna debilidad. [ …] El “Dios cercano” se debilita, y cuanto más se acerca, más débil parece […]
Nuestro Dios está cerca y nos pide que estemos cerca unos de otros, que no nos alejemos unos de otros. Y en este momento de crisis por la pandemia que vivimos, esta cercanía nos pide que lo demostremos más, que lo demostremos más. No podemos, quizás, acercarnos físicamente por miedo al contagio, pero podemos despertar en nosotros una actitud de cercanía entre nosotros: con la oración, con la ayuda, muchas formas de cercanía. ¿Y por qué tenemos que estar cerca unos de otros? Porque nuestro Dios está cerca, quiso acompañarnos en la vida. Él es el Dios de la proximidad. Por eso no somos personas aisladas: estamos cerca, porque la herencia que hemos recibido del Señor es la proximidad, es decir, el gesto de cercanía¹⁹.
Unos meses después del comienzo de la pandemia, releer las palabras de Francis es una oportunidad preciosa para dar sentido a los eventos y alentar a todos a construir un mundo mejor.
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1 Vatican News, La cercanía del Papa: Misa de Santa Marta en directo todos los días, en https://www.vaticannews.va/it/papa/news/2020-03/coronavirus-papa-francesco-messa-santa-marta -every-day.html
2 Ver FRANCISCO, La fe debe transmitirse, debe ofrecerse, especialmente con testimonio, 25 de abril de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200425_testimoniare -lafede-conlavita.html
3 ID., Sin testimonio y oración no es posible hacer predicación apostólica, 30 de abril de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200430_testimonianza-e- oración.html
4 Véase ID., La concreción y sencillez de los pequeños, 29 de abril de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200429_laconcretezza-dellaverita.html
5 Ver ID., Persevere in the service, 7 de abril de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200407_perseverare-nelservizio.html
6 Ver ID., Las tres dimensiones de la vida cristiana: elección, promesa, alianza, 2 de abril de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco- cotidie_20200402_letre-dimension-of-life.html
7 ID., Confianza en la misericordia de Dios, 30 de marzo de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200330_pregare-peril-perdono.html
8 Ver ID., El pequeño linchamiento diario de la charla, 28 de abril de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200428_laverita-dellatestimonianza.html
9 Véase ID., El coraje de permanecer en silencio, 27 de marzo de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200327_ilcoraggio-ditacere.html
10 ID., Judas, ¿dónde estás ?, 8 de abril de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200408_tra-lealta-e-interesse.html
11 Cfr. ID., El trabajo es la vocación del hombre, 1 de mayo de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200501_illavoro-primavocazione- de man.html
12 ID., Buscando a Jesús en los pobres, 6 de abril de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200406_la-poverta-nascosta.html
13 Ver ID., Domingo de lágrimas, 29 de marzo de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200329_lagrazia-dipiangere.html
14 Ver ID., Día de la hermandad, día de penitencia y oración, 14 de mayo de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200514_giornodi-fratellanza – oración-penitencia.html
15 ID., Elige el anuncio para no caer en nuestras tumbas, 13 de abril de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200413_annunciare-cristo- vivoerisorto.html
16 ID., Aprendiendo a vivir momentos de crisis, 2 de mayo de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200502_lecrisi-occasioni-diconversione.html
17 ID., Ser cristiano es pertenecer al pueblo de Dios, 7 de mayo de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200507_consapevoli-diessere-popolodidio. html
18 ID., Todos tenemos un Pastor: Jesús, 4 de mayo de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200504_cristo-unicopastore.html
19 ID., Nuestro Dios está cerca y nos pide que estemos cerca, 18 de marzo de 2020, en http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa -francesco-cotidie_20200318_pergli-operatorisanitari.html

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شهرين في سانتا مارتا

شهرين في سانتا مارتا

التفكير في محتويات العظات في سانتا مارتا أثناء الإغلاق

أليساندرو مانفريدي

04/09/2020

أقيمت 64 احتفالاً إفخارستياً لأسقف روما بثت مباشرة من كنيسة سانتا مارتا ، في الفترة من 9 مارس إلى 17 مايو 2020.
بإرادته الصريحة ، هذه الاحتفالات ، التي جعلت من بداية خدمته لقاءً عائليًا مع عدد قليل من المؤمنين الذين شاركوا فيها (بالآلاف في السنوات الأخيرة) والتي لم يرغب أبدًا في الإعلان عنها بشكل متكامل ومتكامل. مباشرة ، كانت مفتوحة بدلاً من ذلك في هذه الفترة لجميع أولئك الذين أرادوا المشاركة من خلال رابط البث الذي تنقله وسائط الفاتيكان إلى مختلف الشبكات المتصلة بها.
وبهذه الطريقة ، كان البابا يعتزم إظهار قربه من “مرضى وباء فيروس كورونا ، والأطباء والممرضات والمتطوعين الذين يساعدون كثيرًا ، وأفراد الأسرة ، وكبار السن في دور التقاعد ، والسجناء الذين هم محبوسون »¹.
هذا التعيين ، الذي تزامن مع وقت مهم مثل الموعد الذي تقترحه الليتورجيا كل عام مع رحلة الصوم أولاً ثم مع عيد الفصح ، تمت مشاركته في سياق بالغ الأهمية كما لم يكن متوقعًا مثل حالة الوباء وما يترتب على ذلك من عزلة قسرية بسبب الإغلاق. .
انطلاقًا من سياق محدد مثل سياق العظات التي تشرح القراءات الكتابية لليتورجيا الإفخارستية ، نقل فرنسيس العديد من المحتويات والإشارات والاقتراحات والنصائح ، والتي لاقت وتلقى تقديرًا ليس فقط من قبل المتصلين على الشبكة أو عبر التلفزيون. مباشرة ولكن أيضًا من أولئك الذين علموا بها بفضل وسائل الإعلام والأخبار التي أبلغت في تلك الأيام عن بعض التأملات التي بثتها سانتا مارتا.
دعونا نحاول تناول بعض هذه المقاطع التي نعتقد أنها مهمة للترحيب بها وتطويرها.
ما هي الموضوعات الأكثر شيوعًا في هذين الشهرين في سانتا مارتا؟
بالتمرير في جميع العظات وجدنا الكلمات التي ظهرت في أكثر من عظة واحدة وسجلنا بينهم 106 بند.
المصطلحات الأكثر ظهورًا – مع ترك الأسماء جانباً: الابن ، الآب والروح القدس – هي كلمات الشيطان (في تسع عظات) ، الكنيسة (10) ، القانون (10) ، الخطيئة (12) ، القلب (16) ، شعب الله. (17) ؛ كما انضممنا إلى كلمات الإيمان ، والثقة ، والإخلاص ، والإيمان ، والثقة ، مشيرين إلى تكرارها في 21 عظة.
ما هي الدلائل التي تظهر لمن يعيش التزام الإيمان؟
يجب نقل الإيمان وتقديمه ولكن دون الوقوع في إغراء أي تبشير: الطرق هي الشهادة والخدمة ؛ لباس التواضع. كل تبشير يؤدي إلى الفساد².
فيما يتعلق بتنفيذ شهادة الإيمان ، يؤكد فرنسيس:
يمكنك إنشاء مستشفى ، وهيكل تعليمي من الكمال العظيم ، وتطور عظيم ، ولكن إذا كان الهيكل بدون شهادة مسيحية ، فلن يكون عملك هناك شاهدًا ، عملًا للتبشير الحقيقي ليسوع: ستكون صدقة ، جيد جدا جيد جدا! – لكن لا شيء أكثر³.
تبدو هذه الكلمات رداً على كل أولئك الذين يتهمون أسقف روما بالترويج لرؤية من شأنها إهمال أولوية الإيمان مع اقتراح الكنيسة كـ “مستشفى ميداني”. يدعونا فرنسيس إلى أن نكون حذرين وأن نبني الالتزام بالكرازة بالإيمان على الشهادة ذات الحدين والصلاة.
يتسم الإيمان بالملموسة التي تتجلى في جوانبها المختلفة: ملمس الحقيقة ، وملموسة التواضع ، ونعمة البساطة.
الخدمة هي الصفة المميزة الموجودة في “بطاقة الهوية” لأتباع يسوع وهذا الأسلوب هو الذي يؤدي إلى البناء والبناء حسب دعوة الاختيار ، كما نقلت في عظة يوم الثلاثاء من أسبوع الآلام. المثابرة في الخدمة أمر أساسي⁵.
تم ذكر المفاهيم الكتابية للاختيار والوعد والعهد في عظة 2 نيسان / أبريل.
يقول فرنسيس أيضًا: ويل للمنافقين والفاسدين. الله حقا
إنه لا يغفر للفاسدين ، لأن الفاسد ببساطة لا يستطيع أن يطلب المغفرة ، فقد ذهب إلى أبعد من ذلك. إنه متعب … لا ، ليس متعبًا ، غير قادر. لقد سلبه الفساد أيضًا القدرة التي يجب علينا جميعًا أن نخجلها ، لطلب المغفرة. لا ، الفاسد آمن ، يستمر ، إنه يدمر ، يستغل الناس ، مثل هذه المرأة ، كل شيء ، كل شيء … يستمر. لقد وضع نفسه في مكان الله.
من أكثر المواقف ضررًا وتدميرًا ، والتي تتعارض مع رسالة الإنجيل ، هي التذمر والتذمر والثرثرة ، والتي تصبح بمثابة قتل اجتماعي حقيقي ، وتذهب إلى حد قلب الحقيقة بأخبار افتراء وكاذبة ، إذا انتشرت ، الجماهير ، مما أدى أيضًا إلى أشكال من العنف الدموي.
بالإضافة إلى أمثلة يسوع وستيفن والشهداء المسيحيين في كل العصور ، لدينا الدراما المعاصرة للمحرقة.
في مواجهة هذا الموقف الفتاك ، الذي يتسم بإصرار مدمر ، فإن المثال الذي نقله إلينا يسوع هو الشجاعة على الصمت: مقاومة الغضب بالصمت فقط ، وليس بتبرير مطلقًا.
لا تتوقف إساءة معاملة الإنسان عند التذمر والغضب اللذين يؤديان إلى العنف الجسدي ، ولكن يتم تحقيقه بشكل مأساوي من خلال كل شكل من أشكال الظلم الذي يتجاوز المجتمعات الفردية ليأخذ أبعادًا عالمية.
بارع في هذا الصدد هو عظة يوم الأربعاء المقدس مع قراءة الخيانة إلى جانب بيع الجار.
عندما نفكر في بيع الناس ، نفكر في التجارة التي تتم مع العبيد من إفريقيا لإحضارهم إلى أمريكا – شيء قديم – ثم التجارة ، على سبيل المثال ، بيع الفتيات الإيزيديات لداعش: لكنها شيء بعيد ، إنها كذلك شيء واحد … حتى اليوم الناس تباع. كل يوم. هناك يهوذا يبيعون إخوتهم وأخواتهم: يستغلونهم في عملهم ، ولا يدفعون الحق ، ولا يعترفون بواجباتهم … بل إنهم يبيعون أغلى الأشياء في كثير من الأحيان. أعتقد أنه من أجل أن يكون الرجل أكثر راحة ، يمكنه إبعاد والديه وعدم رؤيتهما بعد الآن ؛ احتفظوا بهم بأمان في دار للمسنين ولا تذهب لرؤيتهم … إنه يبيع. هناك قول شائع جدًا ، بالحديث عن أناس مثل هذا ، يقول: “هذا قادر على بيع أمه”: ويبيعونها. الآن هم هادئون ، يتم إزالتهم: “أنت تعتني بهم …”.
التجارة البشرية اليوم مثل الأيام الأولى: إنها تتم. لماذا هذا؟ لماذا: قالها يسوع. أعطى المال لورد. قال يسوع: “لا يُقدَّم الله والمال” (لوقا 16 ، 13) أيها السادة. إنه الشيء الوحيد الذي رفعه يسوع ويجب على كل واحد منا أن يختاره: اخدم الله ، وستكون أحرارًا في العبادة والخدمة ؛ أو تخدم المال ، وستكون عبداً للمال. هذا هو الخيار. وكثير من الناس يريدون خدمة الله والمال. وهذا لا يمكن القيام به. في النهاية يتظاهرون بخدمة الله لخدمة المال. المستغلون المختبئون هم من لا تشوبهم شائبة اجتماعيًا ، لكنهم يقومون بأعمال تحت الطاولة ، حتى مع الناس: لا يهم. الاستغلال البشري هو بيع جارك … هناك خطوة للسرقة حتى تخون أيها الصغير. أولئك الذين يحبون المال كثيرًا يخونون الحصول على المزيد دائمًا: إنها قاعدة ، إنها حقيقة it.
فقط فكر في المظالم التي تحرم الإنسان من كرامته بفرض ظروف عمل هي حالات عبودية حقيقية¹¹.
عظة 6 أبريل تمس الضمير:
قصة المسؤول غير المخلص هذه حاضرة دائمًا ، وهناك دائمًا ، حتى على مستوى عالٍ: دعنا نفكر في بعض المنظمات الخيرية أو الإنسانية التي لديها العديد من الموظفين ، والكثير منهم ، الذين لديهم بنية غنية جدًا من الناس وفي النهاية تصل إلى أربعون في المائة فقراء ، لأن الستين تدفع رواتب الكثير من الناس. إنها طريقة لأخذ المال من الفقراء. لكن الجواب هو يسوع ، وهنا أريد أن أتوقف: “لديك الفقراء دائمًا معك” (يو 12 ، 8). هذه حقيقة: “في الواقع ، لديك دائمًا الفقراء معك”. الفقراء هناك. هناك كثيرون: هناك الفقراء الذين نراهم ، لكن هذا هو الجزء الأصغر ؛ العدد الكبير من الفقراء هم الذين لا نراهم: الفقراء المختبئون. ونحن لا نراهم لأننا ندخل في ثقافة اللامبالاة هذه التي تنفي وننكر: “لا ، لا ، ليس هناك الكثير ، لا يمكن رؤيتهم ؛ نعم ، هذه الحالة … “، مما يقلل دائمًا من واقع الفقراء. لكن هناك الكثير والكثير.
أو حتى ، إذا لم ندخل ثقافة اللامبالاة هذه ، فهناك عادة أن نرى الفقراء كزينة مدينة: نعم ، هناك ، مثل التماثيل ؛ نعم ، هناك ، يمكن رؤيتها ؛ نعم ، تلك المرأة العجوز التي تطلب الصدقات ، تلك الأخرى … ولكن كما لو كانت شيئًا طبيعيًا. إنه جزء من زخرفة المدينة أن يكون فيها فقراء. لكن الغالبية العظمى من الفقراء هم ضحايا السياسات الاقتصادية والسياسات المالية. تلخص بعض الإحصائيات الحديثة ذلك على النحو التالي: هناك الكثير من الأموال في أيدي قلة والكثير من الفقر في كثير ، كثير. وهذا هو فقر الكثير من الناس ضحايا الظلم الهيكلي للاقتصاد العالمي. وهناك الكثير من الفقراء الذين يخجلون من إظهار أنهم لن يصلوا إلى نهاية الشهر. كثير من الفقراء من الطبقة الوسطى ، الذين يذهبون سرًا إلى كاريتاس ويسألون ويشعرون بالخجل. الفقراء أكثر [عددًا] من الأغنياء ؛ كثيرًا جدًا … وما يقوله يسوع صحيح: “في الواقع ، لديك دائمًا الفقراء معك”. لكن هل أراهم؟ هل ألاحظ هذه الحقيقة؟ خاصة فيما يتعلق بالواقع الخفي ، أولئك الذين يخجلون من القول إنهم لن يصلوا إلى نهاية الشهر ².
إن الرغبة في المشاركة في معاناة أولئك الذين أصيبوا بهذا الوباء ، يجب أن تفتح تفكيرنا في الإخوة الذين يعانون من العديد من الأوبئة الأخرى مثل الجوع العالمي.
أتمنى أن تصبح تجربة الوباء هذه فرصة لإعادة تحديد خياراتنا وعدم العودة إلى ما يسمى بالحنين إلى القبر:
حتى اليوم ، أمام القادم – نأمل أن يكون قريبًا – النهاية التالية لهذا الوباء ، هناك نفس الخيار: إما أن يكون رهاننا مدى الحياة ، على قيامة الشعوب أو سيكون على إله المال: العودة إلى قبر الجوع ، والعبودية ، والحروب ، ومصانع الأسلحة ، والأطفال غير المتعلمين … هناك القبر.
مما لا شك فيه أن الجائحة هي تجربة أزمة اجتماعية ، مثل العديد من أوقات الأزمات الأخرى التي يمكن أن تكون: الزيجات والعائلات والعمل. كيف تتصرف في أوقات الأزمات؟
يوجد في أرضي مقولة تقول: “عندما تسير على ظهور الخيل وعليك أن تعبر نهرًا ، من فضلك لا تغير الحصان في منتصف النهر”. […] إنها لحظة الإخلاص والإخلاص لله والإخلاص للأشياء [القرارات] التي اتخذناها من قبل. إنها أيضًا لحظة الاهتداء ، لأن هذه الأمانة ، نعم ، ستلهمنا للتغيير للخير ، وليس لإبعادنا عن الخير.
ما هو دور شعب الله ، وهو مصطلح أكثر شيوعًا ، وربما ليس من المستغرب ، في هذه العظات أ

سانتا مارتا؟

المسيحية ليست مجرد أخلاق ، إنها ليست مجرد نخبة من الناس المختارين للشهادة للإيمان.
يجب على المؤمن أن يختبر حاسة الشم وأن يختبر ذاكرة الانتماء إلى شعب الله. اكتساب الضمير
من الناس. من العامة:
عندما ينقص هذا ، هناك دوغماتية ، أخلاقية ، أخلاق ، حركات نخبوية. الناس مفقودون.
إحدى الصور التي ستبقى أكثر إثارة للإعجاب في دورة العظات هذه هي صورة الكنيسة كنهر يحق لجميع التيارات المختلفة التواجد فيه.
نعتقد أن هذا تأكيد تم إجراؤه ردًا على كل أولئك الذين يدّعون بحدود الانقسام أو يشتكون من استحالة التعايش بين أرواح مختلفة ، تقليدية أو تقدمية.
هنا يستمر فرانسيس في التذكير بأن عمل الانقسام والتشظي بين الأطراف (أنا بولس ، أنا أبولو …) يقدم نفسه على أنه مرض حقيقي للكنيسة.
الكنيسة مثل النهر ، أتعلم؟ البعض في هذا الجانب ، والبعض الآخر على الجانب الآخر ، لكن الشيء المهم هو أن الجميع داخل النهر “. هذه هي وحدة الكنيسة. لا أحد في الخارج ، الجميع بالداخل. ثم مع الخصوصيات: هذا لا يفرق ، إنه ليس أيديولوجيا ، إنه شرعي. لكن لماذا الكنيسة لديها هذا النهر؟ ذلك لأن الرب يريد ذلك.
نغلق هذا النطاق من الاقتباسات مع عظة 18 مارس الهامة التي يذكرنا فيها فرانسيس بذلك
إلهنا هو إله القرب ، وهو إله يسير مع شعبه. […] الإنسان يرفض قرب الله ، ويريد أن يكون سيد العلاقات ، والقرب يجلب معه دائمًا بعض الضعف. [ …] “قرب الله” يضعف ، وكلما اقترب ، بدا أضعف […]
إلهنا قريب ويطلب منا أن نكون قريبين من بعضنا البعض ، لا أن نبتعد عن بعضنا البعض. وفي لحظة الأزمة هذه بسبب الوباء الذي نمر به ، يتطلب منا هذا التقارب إظهاره أكثر ، لإظهاره أكثر. ربما لا يمكننا الاقتراب منا جسديًا خوفًا من العدوى ، لكن يمكننا أن نوقظ فينا موقفًا من التقارب بيننا: بالصلاة ، بمساعدة ، طرق عديدة للتقارب. ولماذا يجب أن نكون قريبين من بعضنا البعض؟ لأن إلهنا قريب ، أراد أن يرافقنا في الحياة. هو إله القرب. لهذا السبب ، لسنا معزولين: نحن قريبون ، لأن الميراث الذي تلقيناه من الرب هو القرب ، أي بادرة القرب¹⁹.
بعد بضعة أشهر من بداية الوباء ، تعد إعادة قراءة كلمات فرانسيس فرصة ثمينة لفهم الأحداث وتشجيع الجميع على بناء عالم أفضل.
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1 أخبار الفاتيكان ، التقارب من البابا: قداس سانتا مارتا يعيش كل يوم ، على https://www.vaticannews.va/it/papa/news/2020-03/coronavirus-papa-francesco-messa-santa-marta -كل-يوم. html
2 انظر فرانسيس ، يجب نقل الإيمان ، ويجب تقديمه ، خاصة مع الشاهد ، 25 أبريل 2020 ، في http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200425_testimoniare -lafede-conlavita.html
3 الهوية الشخصية ، بدون الشهادة والصلاة لا يمكن القيام بالوعظ الرسولي ، 30 أبريل 2020 ، على http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200430_testimonianza-e- الصلاة. html
4 انظر المعرف. ، ملموس وبساطة الصغار ، 29 أبريل 2020 ، في http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200429_laconcretezza-dellaverita.html
5 انظر ID.، Persevere in the service، 7 April 2020، in http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200407_perseverare-nelservizio.html
6 انظر ID. ، الأبعاد الثلاثة للحياة المسيحية: الانتخابات ، الوعد ، العهد ، 2 أبريل 2020 ، في http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco- cotidie_20200402_letre-Dimensions-of-life.html
7 المرجع نفسه ، ثق في رحمة الله ، 30 مارس 2020 ، في http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200330_pregare-peril-perdono.html
8 انظر ID. ، الإعدام خارج نطاق القانون اليومي للثرثرة ، 28 أبريل 2020 ، على الرابط: http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200428_laverita-dellatestimonianza.html
9 انظر ID. ، الشجاعة على الصمت ، 27 مارس 2020 ، في http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200327_ilcoraggio-ditacere.html
10 معرف ، يهوذا ، أين أنت؟ ، 8 أبريل 2020 ، في http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200408_tra-lealta-e-interesse.html
11 انظر ID. ، العمل هو مهنة الإنسان ، 1 مايو 2020 ، في http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200501_illavoro-primavocazione- من man.html
12 المرجع نفسه ، البحث عن المسيح في الفقراء ، 6 أبريل 2020 ، في http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200406_la-poverta-nascosta.html
13 انظر ID.، Sunday of tears، 29 March 2020، in http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200329_lagrazia-dipiangere.html
14 – انظر ID. ، يوم الأخوة ، يوم التكفير عن الذنب والصلاة ، 14 مايو 2020 ، في http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200514_giornodi-fratellanza – الكفارة-الصلاة.html
15 معرف. ، اختر الإعلان حتى لا تسقط في مقابرنا ، 13 أبريل 2020 ، على http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200413_annunciare-cristo- vivoerisorto.html
16 ID. ، تعلم عيش لحظات الأزمة ، 2 مايو 2020 ، في http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200502_lecrisi-occasioni-diconversione.html
17 معرف. ، أن تكون مسيحياً يعني أن تنتمي إلى شعب الله ، 7 مايو 2020 ، في http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200507_consapevoli-diessere-popolodidio. لغة البرمجة
18 ID. ، لدينا جميعًا راعي واحد: يسوع ، 4 مايو 2020 ، على http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200504_cristo-unicopastore.html
19 معرف. ، إلهنا قريب ويطلب منا أن نكون قريبين من بعضنا البعض ، 18 مارس 2020 ، في http://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2020/documents/papa -Francesco-cotidie_20200318_pergli-workerisanitari.html

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GIUSEPPE MOSCATI. LA MEDICINA DEL CORPO E QUELLA DELL’ANIMA

29 Maggio 2020

Pubblicato su https://www.glistatigenerali.com/medicina_napoli/giuseppe-moscati-la-medicina-del-corpo-e-quella-dellanima/

In questi mesi ho avuto il piacere di riscoprire la professione medica di alcuni miei compagni di liceo insieme con i vecchi compagni di classe. Enzo, Valeria, Uccio, Laura, Nico.

Ciascuno in servizio in prima linea, in vari ospedali italiani, dalla Lombardia, al Veneto, alla Puglia.

Abbiamo seguito da vicino questi amici che ci trasmettevano i disagi e le tensioni legate alla moltiplicazione dei ricoveri, alla gestione delle emergenze, alla sofferenza per il prorompere di un virus che non si avevano tutti i mezzi per debellare in alcuni pazienti.

Ci siamo confrontati via via sulle varie informazioni legate alla prevenzione e alla gestione dei quadri legati all’eventuale infezione, nonché sulle varie notizie che aprivano alla speranza per un virus che si sarebbe potuto contrastare e che si stava contrastando.

Insieme con l’affetto, l’amicizia e la gratitudine per queste persone con le quali abbiamo condiviso un momento importante del nostro percorso, abbiamo apprezzato ancora di più tutti quei loro colleghi che le cronache ci hanno presentato in questi mesi.

Non nascondo che mi è venuta alla mente la figura di Giuseppe Moscati, un medico campano canonizzato da Giovanni Paolo II il 25 ottobre 1987, la cui storia è stata in maniera molto piacevole ed avvincente messa in scena dall’attore Giuseppe Fiorello nel film “L’amore che guarisce”(1).

Consiglio vivamente la visione della fiction, perché, seppur romanzata, la ritengo una ottima interpretazione e una bella possibilità di conoscere questa figura.

Allo stesso modo consiglio una visita al decumano di “Spaccanapoli “ e una passeggiata nel prezioso percorso che ci fa vivere e respirare i vicoli, la storia e l’umanità della città partenopea, una tappa alla chiesa del Gesù Nuovo dove riposano le spoglie del medico napoletano e si conservano i luoghi del suo lavoro e il suo vivo ricordo.

Così come ho fatto nel mio precedente articolo (2), mi piace ricordare alcuni episodi della vita di Giuseppe, per coglierne insieme la grande freschezza ed attualità.

Senz’altro nella fiction quello che colpisce tra gli altri è la scena dell’epilogo, in cui il suo amico ha un dialogo con lui quando il protagonista non era più su questa terra.

Sono andato alla ricerca di una fonte ma non son riuscito a rintracciarla, eppure ricordo trent’anni fa il racconto del mio parroco che aveva letto (bisognerebbe in effetti rintracciare la fonte) un testo che sosteneva che durante il processo per la beatificazione una delle testimonianze più incredibili era stata quella di un postino che si era recato in via Cisterna dell’Olio per fargli firmare la ricevuta di una lettera raccomandata; l’incontro sarebbe misteriosamente avvenuto dopo la scomparsa del medico; se ne conserverebbe (a detta del testo che il parroco mi citò) la data della ricevuta con la firma autografa di Moscati.

Invitando con questo ricordo chi possa a scovarne la fonte che non trovo, passiamo ad altri aspetti, tanto attuali, di questa figura.

La sollecitudine.

Colpisce sempre la trasposizione filmica, ma è storia il fatto che Giuseppe si sia recato con sollecitudine presso l’ospedale di Torre del Greco, dipendenza di quello degli Incurabili di Napoli dove lavorava, per soccorrere e provvedere allo sgombero dello stesso, ormai minacciato di crollo sotto i movimenti legati all’eruzione del Vesuvio nel 1906.

Questo episodio dimostra, appunto, la prontezza d’animo, la temerarietà, lo spirito di iniziativa che non mancano a tanto personale in servizio nelle corsie e che sono elemento prezioso nelle qualità di un medico. Giuseppe colse l’urgenza e l’emergenza e dispose immediatamente l’operazione per poter trarre in salvo personale e pazienti.

Ugual competenza e sollecitudine dimostrò nel fornire le sue indicazioni perché fossero prese le misure necessarie per affrontare un’epidemia di colera abbattutasi a Napoli nel 1911.

La sua dedizione verso i sofferenti.

Il rapporto con gli ammalati era naturalmente fondamentale, ed egli non solo si recava personalmente ai quartieri spagnoli a visitare chi non potesse permetterselo prima di prestare il suo servizio quotidiano come primario agli Ospedali Riuniti ma continuava poi ad accoglierli senza sosta nel suo studio presso la sua abitazione, non facendosi pagare ma anzi pagando lui stesso le medicine per chi era impossibilitato.

La sua “cura” non si fermava all’aspetto medico e fisico, andava oltre, trasmettendo un’attenzione alle persone e alla loro realtà interiore.

A questo lo portava in maniera spontanea la sua fede e la sua spiritualità.

Altra grande testimonianza fu quella del suo rapporto con gli studenti. La sua docenza universitaria decennale di Chimica fisiologica lo vide accostare il lavoro in reparto con la passione per l’insegnamento, che egli trasmetteva ai suoi studenti contagiosamente.

Nonostante le ore impiegate nella sua “missione” che gli impiegavano quasi l’intera giornata, non smise mai di dedicarsi allo studio e pubblicò varie opere di studi medici ritenute nella prima metà del secolo scorso pubblicazioni di grande spessore ed originalità dagli studiosi del settore.

Questa sua fondazione scientifica, questo suo rigore professionale, questa sua continua ricerca di approfondimento negli studi settoriali ai quali si dedicava, dimostrano un ancoraggio coerente e competente alla scienza che si confronta e si lega allo stesso tempo con il suo essere un credente. Egli riconosceva nella professione vissuta con tale dedizione solo uno degli aspetti legati al soccorso dell’uomo sofferente. Ben oltre e insieme alla cura dei corpi era necessario riconoscere ed adoperarsi per l’accompagnamento delle sofferenze dell’anima degli stessi infermi (3).

Qui dunque, potremmo dire, scienza e fede non si scontrano ma si confrontano e si incontrano nella più rigorosa ricerca della prima e nella esaltazione della stessa colmata dall’attenzione integrale verso l’uomo sofferente, esigita dalla seconda, verso i suoi bisogni fisici, psichici e spirituali.

Giuseppe fu ben presto elevato all’appellativo di “Medico dei poveri”. Ed essi per primi lo piansero, quando persero, ancora giovane, stroncato da un infarto a soli 46 anni, il 12 aprile 1927, il loro benefattore, il loro “santo”.

Ancora oggi, entrando nella Chiesa del Gesù Nuovo a Napoli che ne conserva le spoglie mortali sotto l’altare laterale a lui dedicato, la gente è accolta da una statua di bronzo sorridente con camice e stetofonendoscopio al collo e con la mano destra aperta in segno di saluto e accoglienza. Quella mano è scolorita dal segno delle tante mani che si sono posate sul bronzo per un saluto, una supplica, un ringraziamento.

Un segno di gratitudine che il prof. Giuseppe Moscati lascia nel cuore, anche a chi solo si sofferma innanzi a un bronzo che muto riesce a trasmettere parole di fede (4).

(1) https://www.raiplay.it/video/2017/02/Giuseppe-Moscati—E1-392d61df-52a5-4fff-a6c2-a3c6d4bcfd0c.html

(2) https://www.glistatigenerali.com/qualita-della-vita_salute-e-benessere/francesco-dassisi-fratello-nostro-covid-19/

(3) Molto preziosa è la lettura della SALVIFICI DOLORIS, lettera apostolica di Giovanni Paolo II sul senso cristiano della sofferenza umana http://www.vatican.va/content/john-paul-ii/it/apost_letters/1984/documents/hf_jp-ii_apl_11021984_salvifici-doloris.html

(4) Cito qui, tra le tante biografie, quella presente sinteticamente sul sito del Vaticano https://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_19871025_moscati_it.html

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MADRE TERESA DI CALCUTTA. UNA PICCOLA GOCCIA NELL’OCEANO

30 Maggio 2020

Pubblicato su https://www.glistatigenerali.com/india_relazioni/madre-teresa-di-calcutta-una-piccola-goccia-nelloceano/

Ho avuto la grazia di conoscere da vicino le suore di Madre Teresa di Calcutta.

Comunità delle suore operante in Bari, nel quartiere San Paolo, una delle realtà spesso elevate alle cronache per gli episodi di disagio propri delle periferie urbane.

Quartiere di trentunomila abitanti su trecentoventiquattromila cittadini del capoluogo pugliese, nato in un primo momento con una urbanizzazione proliferata a macchia d’olio negli anni Sessanta, quando l’edilizia popolare innalzò palazzoni come funghi, i più senza ascensori e in alcuni tratti “scordandosi” dei pluviali sotto la gettata di asfalto delle strade (quando pioveva alcune di esse diventavano veri e propri corsi d’acqua da attraversare fino a ben oltre le caviglie).

Le suore di Madre Teresa dimorano lì, questa è la loro seconda sede nel capoluogo, pugliese dove si sono insediate dagli anni Settanta. Oltre a mantenere una mensa con dormitorio maschile (quest’ultimo ora gestito dalla diocesi), aperti dalla prima ora presso un locale donato dal dopolavoro ferroviario, subito alle spalle della stazione centrale, ai piedi del cavalcavia pedonale che scavalca la ferrovia al termine del centralissimo corso Cavour (la via alberata del Teatro Petruzzelli).

Presso San Paolo le suore hanno invece potuto aprire un locale a dormitorio e accoglienza femminile.

Siamo negli anni 2003-2005, lo ricordo perché il 2005 ci fu il Congresso Eucaristico Nazionale a Bari, con la partecipazione finale di papa Benedetto XVI, alla sua prima uscita pubblica dopo l’elezione.

La comunità era composta di sei suore. Tre indiane, una africana, una austriaca, una italiana. Le suore parlavano l’italiano, la lingua della nazione dove operavano, quando interloquivano con la gente.

Ma fra di loro, essendo una comunità “internazionale” comunicavano in inglese. È la lingua che le accompagnerà nei loro spostamenti per il mondo.

Nella cappella, una stanza spoglia, nella parete di fondo c’era un crocifisso di dimensione notevoli (non a grandezza d’uomo ma media grandezza) accostato da due parole, ritagliate nel cartone ed appese alla parete: “I THIRST”.

“HO SETE” (cfr. Gv 19,28). Ovvero le parole di Gesù sulla Croce.

Madre Teresa spiega che Gesù, con questa richiesta, non esprime semplicemente una sete materiale, dovuta all’arsura provocata dal dissanguamento e dalla sua passione.

Gesù esprime altresì, rivolgendoci ancora oggi  questa invocazione, la sete di noi, la  sete delle nostre anime; desidera che noi possiamo dissetarlo legando la nostra vita alla sua, senza abbandonarlo in croce sitibondo.

La giornata delle suore cominciava qua, davanti a quel Crocifisso, che è per amore in Croce per ricordare loro che fra poco avrebbero incontrato tanti altri Crocifissi della società, e a tutti avrebbero dovuto poter dare ristoro. Continuava con la S. Messa alle cinque del mattino… Poi, tre ore di preghiera, in ginocchio davanti al Santissimo Sacramento, recitando il rosario, la preghiera dei poveri, e le altre orazioni.

Madre Teresa diceva che le sue suore non potevano avere la forza di portare l’amore di Cristo a tutti i poveri e a tutte le persone che incontravano, se a questo amore non si fossero nutrite quotidianamente.

Poi iniziava la giornata “nel mondo”.

Un breve riordino alla stanza. Dormivano in sei in una stanza sola, con i materassi sul pavimento, senza reti. Perché? Per la stessa motivazione che Madre Teresa raccontò durante un’intervista in un documentario, quando aprì la sua prima “Casa della Carità in Inghilterra”; quando l’incaricato delle autorità locali stava illustrando a lei le caratteristiche della struttura, le disse:“Questi sono i contatori della corrente elettrica e questo è il comando per produrre l’acqua calda”.

“No – rispose – vi prego di chiudere la fornitura di acqua calda perché io e le miei suore decidiamo di non usarla”.

L’interlocutore rimase allibito.

“Ma com’è possibile Madre Teresa? Vivere senza acqua calda?”

“Caro signore, il motivo per il quale noi scegliamo di vivere senza l’acqua calda corrente (o dormendo per terra, o rinunciando ad altri comfort…) non è certo per dispregio a lei o a tutti coloro che usufruiscono di queste possibilità, e mi spiace doverla importunare chiedendole di adoperarsi per chiuderci questa acqua.

Il motivo è semplicemente legato al fatto che, se noi vivessimo tutto questo, non potremmo comprendere lontanamente la condizione di tanti poveri che vivono nelle città dove operiamo senza poter usufruire mai nell’arco della loro esistenza di simili realtà.

Se per questo, tanti di loro vivono non solo senza l’acqua calda, ma anche senza l’acqua corrente, dovendosene approvvigionare ai pozzi o alle fonti. Per l’acqua calda faremo come loro. Ci basterà bollirla”.

Non so se oggi le regole della congregazione siano cambiate.

Ma è indubbio che questa piccola donna, Madre Teresa, aveva una forza ed una determinazione che non erano nate con lei, ma le venivano da tutto il suo percorso interiore.

Ricordo sempre, nello stesso documentario, l’episodio narrato con le riprese. Madre Teresa era a Beirut martoriata dal conflitto tra Libano ed Israele. Si era recata lì per poter raggiungere le sue suore, che gestivano una struttura per bambini proprio al centro della cittadina durante il conflitto ed erano isolate, insieme con oltre cento bambini, tra loro molti disabili. Era necessario poter sottrarre quei bambini a questa barbarie.

Ma l’operatore è chiaro con la Madre: “Non possiamo avvicinarci alla struttura, nonostante l’appello del cessate il fuoco è troppo pericoloso, perché sono attivi vari cecchini”. Lei rispose con indomita certezza: “Non dobbiamo temere nulla. Ho già pregato che non ci succeda nulla e la Madonna ci penserà lei”. Così fu. Era il 14 agosto 1982. (1)

Agnese Gonxe Bojanxiu. (2)

Nacque a Skopje, attuale capitale dello Stato della Macedonia del Nord ma allora cittadina albanese, il 26 agosto 1910.

A 18 anni entrò nella Congregazione delle Suore di Loreto, e si trasferì presto in India dove lavorò come maestra e poi direttrice della scuola gestita dalle suore che a Calcutta era frequentata soprattutto da figlie di classi abbienti e di coloni britannici.

Nel 1946 ella ebbe una “seconda chiamata” e rimise nelle mani del vescovo e delle superiore la sua richiesta di lasciare l’abito della Congregazione e l’insegnamento per potersi dedicare interamente al servizio di quei poveri che riempivano in maniera drammatica i quartieri della metropoli indiana.

Dopo due anni di attesa, le fu concesso di seguire tale chiamata e fu invitata a mantenere il cammino come religiosa; ella uscì dalla Congregazione delle Suore di Loreto ed acquistò con poche rupie il telo della veste (“sari”) che avrebbe poi caratterizzato lei e le sue suore: bordi celesti su telo bianco.

I primi tempi non furono facili.

Madre Teresa si alzava la mattina uscendo dalla stanza dove si era trasferita a vivere e scendeva in mezzo alla strada dove si dedicava a soccorrere gli ultimi a partire dai poveri accattoni moribondi che qui vivevano. Ella cercava di alleviare le loro sofferenze fisiche e, ove moribondi, di accompagnarli al trapasso.

Raccontava che la sera era così stanca nelle sue forze fisiche, che non aveva idea se sarebbe riuscita il giorno dopo ad alzarsi nuovamente dal suo giaciglio per tornare sulla strada.

Dopo qualche tempo alcune sue ex studentesse la raggiunsero ed iniziarono volontariamente ad aiutarla; dopo un po’ le manifestarono il desiderio di unirsi a lei nella stessa comunità di vita religiosa, così, poco a poco, nel 1950, nacque la Congregazione delle “Missionarie della carità” (comunemente conosciute come “le suore di Madre Teresa di Calcutta”).

La Congregazione ebbe un fiorire di vocazioni che è stato un crescendo, pur nella sua proposta così estremamente radicale.

Uno degli episodi più famosi dei primi tempi della espansione a Calcutta di questa nuova comunità religiosa fu dato dall’iniziativa di un funzionario del luogo che aveva assegnato alle suore per lo svolgimento delle loro attività di ricovero assistenziali (soccorrevano orfani, storpi, lebbrosi, e gli stessi moribondi, aprendo per ogni categoria una “casa”) alcuni locali precedentemente utilizzati dagli adepti della dea Kālī. Gli stessi non tardarono a presentare al funzionario le loro proteste formali per tale decisione: “Hai dato ad una suora cattolica dei locali che gestivamo noi induisti!”

La risposta dell’interessato non si fece attendere: “Non ho alcun problema a riassegnare i locali alla vostra gestione. Purché le vostre sorelle e le vostre madri si incarichino di sostituire Madre Teresa e le sue suore nei servizi di più totale assistenza e accudimento che esse compiono verso poveri, storpi, lebbrosi, piagati e moribondi da loro ospitati, nutriti, lavati.”

Non ci fu replica.

Ella accoglieva chiunque, soprattutto i più bisognosi, nelle sue case, a qualunque Religione appartenessero.

Una piccola suorina gracile ed insignificante, una “matita storta nelle mani di Dio” divenne nei decenni, insieme con l’espandersi mondiale della congregazione delle Missionarie e dei Missionari della Carità, una delle voci più profonde ed ammirate dell’intero Pianeta, al punto da essere insignita, nel 1979, del Premio Nobel della Pace, chiedendo che i 6000 dollari del premio fossero destinati ai poveri di Calcutta, per sfamarli un anno intero.

Celeberrimo, nel discorso di ringraziamento per il ritiro del premio, il suo accorato appello alle madri tentate o costrette all’aborto.

Affermò che non possiamo meravigliarci che esistono tante guerre sulla faccia della terra, né stupirci se sia tanto naturale per un uomo sottrarre la vita ad un altro. Quando sono, drammaticamente tante madri, ogni giorno, a vedersi costrette o a decidere di levare la vita ai figli che portano in grembo. Dunque si rivolgeva alle madri di tutto il mondo, chiedendo loro: se non fossero state in grado di mantenere i loro bambini dateli a me e alle mie suore! E ci prenderemo cura di loro.

Parole senza ombra di giudizio alcuno ma di una profondità che arriva ai cuori.

Madre Teresa, morta il 5 settembre 1997, col tributo dei “funerali di Stato” dall’India di cui aveva deciso di assumere la nazionalità appena dopo l’indipendenza, legando per sempre il suo nome al popolo che per primo e per tanto tempo aveva servito. Verrà beatificata da Giovanni Paolo II il 19 ottobre 2003 e canonizzata da papa Francesco il 4 settembre 2015.

Per tutti coloro che, come me, non l’hanno conosciuta da vicino ma hanno potuto conoscere la grandezza della sua opera e della sua persona era quasi una certezza concordare unanimi: “è una santa!”

Uno svelamento è stato poter conoscere, con la pubblicazione delle sue lettere nel 2010, questa suorina gigante, che trasmetteva pace, amore, speranza, fiducia e fede col suo sorriso, con le sue parole, con l’evidenza certa delle opere di carità realizzate da lei e dalle sue suore; il come ha vissuto per decenni, dopo le prime fortissime rivelazioni mistiche legate alla sua “nuova vocazione”, quella che i maestri dello spirito chiamano: “il deserto dell’anima”, la “notte interiore”.

Esattamente come il suo Signore assetato sulla croce ma al tempo stesso sofferente nel suo grido per “l’abbandono del Padre” (3) (così doveva essere, perché Egli condividesse il Grido di tutti i crocifissi della Storia), per circa cinquant’anni, dagli inizi della congregazione fino alla fine della vita, Madre Teresa, visse in uno stato spirituale di aridità interiore, di “abbandono” da parte del Maestro.

Questo la spinse non solo a non sperimentare interiormente la presenza di Dio, ma anche a dubitare della sua esistenza.

Eppure, all’esterno, continuò a portare avanti e a difendere l’opera che, non lei (una suorina insignificante dubitante dell’esistenza di Dio) ma Altri aveva voluto, pensato e realizzato attraverso di lei.

Per finire due sue risposte agli intervistatori in quel documentario che vidi anni fa.

Ad uno diceva che non gradiva essere fotografata ma aveva, non potendolo evitare, fatto una ”proposta” al Signore chiedendogli di portare in Cielo un’anima ogni volta che le veniva scattata una fotografia!”Nel chiedere era intrepida.

E a quel giornalista che le rivolgeva una domanda paradossale. Se Madre Teresa avesse mai pensato che tutto quello che faceva lei, le sue suore, i suoi missionari, i suoi volontari, per dare sollievo alle pene dei poveri difficilmente non sarebbe riuscita a debellare la povertà sulla faccia della Terra, rispose con un sorriso disarmante ed una profonda determinazione:

Che era ben consapevole che tutto quello che faceva lei, le sue suore, i suoi missionari, i suoi volontari non era che una goccia nell’Oceano.

Ma senza tutto questo l’Oceano avrebbe avuto una goccia in meno.

Parole che, anche oggi, meritano una riflessione profonda.

(1) http://www.asianews.it/notizie-it/Madre-Teresa,-la-guerra-in-Libano-e-il-salvataggio-di-100-bambini-disabili-e-orfani–38470.html

(2) https://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20031019_madre-teresa_it.html

(3) “Dio mio, Dio mio, perchè mi hai abbandonato?” (cfr Mc 15, 34 // Mt 27,46)

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FRANCESCO D’ASSISI: FRATELLO NOSTRO COVID-19

11 Maggio 2020

Pubblicato su https://www.glistatigenerali.com/qualita-della-vita_salute-e-benessere/francesco-dassisi-fratello-nostro-covid-19/

Quando si parla del poverello d’Assisi (1), i consensi sulla sua figura e sul suo messaggio sono pressoché unanimi, a testimonianza del fascino che la sua persona e la sua storia trasmettono.

Eppure, lasciando da parte luoghi comuni o facili quanto superficiali entusiasmi, è indubbio che egli visse quella radicalità e profondità propria di una grande personalità, confrontandosi con la quale non si potrà non riconoscere che il suo esempio e il suo messaggio, affascinanti e tutt’oggi richiamati da emuli e seguaci, costituiscono al tempo stesso una provocazione e una “pietra d’inciampo” per le aspettative dell’homo religiosus come per quelle dell’homo rationalis.

Vorrei invitarvi ad un percorso di riflessione sulla figura di Francesco di Bernardone, prendendo spunto da alcuni tra gli episodi più famosi della sua vicenda, certo che la stessa possa aprire delle prospettive per le nostre vicende odierne.

Partiamo dal celeberrimo incontro di Francesco con i lebbrosi.

Tale episodio è stato citato esplicitamente nei dibattiti tra i credenti, non più tardi di due mesi fa, prima dell’ingresso nella fase del lockdown, quando alcuni rivendicavano il diritto di poter partecipare alle celebrazioni del culto, richiamando appunto la disponibilità a correre il rischio di poter essere infetti dal virus, come sopportabile a motivo della testimonianza della fede, esplicitata con la partecipazione alla celebrazione Eucaristica.

Il Signore dette a me, frate Francesco, d’incominciare a fare penitenza così: quando ero nei peccati mi sembrava cosa troppo amara vedere i lebbrosi e il Signore stesso mi condusse tra loro e usai con essi misericordia. E allontanandomi da essi, ciò che mi sembrava amaro mi fu cambiato in dolcezza d’animo e di corpo. E di poi, stetti un poco e uscii dal mondo (2).

L’esperienza di Francesco non è quella di una eroica testimonianza di professione di fede e disponibilità a contrarre anche la malattia nel nome di questa, così come alcuni vorrebbero interpretare citando questo episodio.

Qui c’è ben altro.

Conosciamo la storia del giovane assisiate che, pronto a “conquistare il mondo”, partecipò al conflitto della sua città con Perugia, trovandosi a vivere il dramma straziante delle carceri, con la negazione dell’umanità in esse vissuta.

Uscendo dal trauma di questa vicenda come un’altra persona, Francesco era alla ricerca della sua strada.

L’incontro con il lebbroso non fu, dunque, trasmissione di una eroica testimonianza di fede attraverso un gesto di profonda carità e accoglienza (ma perché? Dove sta scritto che per testimoniare la fede bisogna rinunciare alla prudenza, rischiare il contagio, essere disposti a diventare anello di trasmissione del contagio, essere disposti nel nome della propria fede a portare il contagio ai deboli – anziani e ammalati presenti delle nostre famiglie – e a rischiare la loro vita, magari a condannarli a morte, questo sarebbe stato gradito a Dio?!).

L’esperienza fu una vera e propria folgorazione sulla via di Damasco, il figlio di Pietro di Bernardone fu liberato da quelle catene che gli opprimevano il cuore, sentendo l’impulso interiore che lo condusse, come un fiume in piena, ad abbracciare quel fratello lebbroso e a baciarne le piaghe.

Quale pazzia, quale incoscienza, quale assurdità!

Eppure qui non è Francesco a “dare la vita” per il lebbroso.

È esattamente il contrario.

È il lebbroso a “salvare” Francesco, a liberarlo dal suo tormento interiore, ad aprirgli la strada verso una vita che lo pone non più sopra gli altri (la “mia” testimonianza, il “mio” annuncio, la “mia” fede) ma accanto ad essi.

Francesco si apre a quella sapienza nello Spirito che Paolo di Tarso aveva sperimentato, passando dalla delusione per l’insuccesso seguito al suo discorso accuratamente esposto all’Aeropago di Atene (3) al capovolgimento delle prospettive. “Quando sono debole… è allora che sono forte” (4).

Così la “pazzia” del giullare di Assisi, si esplicita nel passo della “perfetta letizia”(5).

Nel descrivere le disavventure di due frati che, infreddoliti e intirizziti sono non solo non riconosciuti ma anche picchiati a bastonate e lasciati così tramortiti in mezzo alla neve, Francesco presenta a frate Leone un quadro di “perfetta letizia”: è chiaro che, al di là delle motivazioni di fede e di imitatio Christi, è indubbio che tale racconto ci lascia disarmati per due motivi.

Da un lato la sconvolgente presentazione di una situazione dalla quale vorrebbe sottrarsi indignato colui che ne fosse colpito o, subendola, non potrebbe che innalzare al Cielo il suo grido di dolore, di sdegno, la sua richiesta che gli sia fatta giustizia; la stessa situazione – ecco lo scandalo – viene invece proposta dal Poverello come necessaria e prodiga perché possa condurre, appunto, al conseguimento dell’agognata “perfetta letizia”.

Ancor più sconvolgente è il modo in cui Francesco presenta il racconto a frate Leone: non si tratta della trasmissione, distaccata e solenne, di rigide regole, di un qualche comandamento, di una qualche norma da applicare. Il racconto si sviluppa in un crescendo enfatico, emozionale e partecipato di episodi che si concludono infine nella gioia profonda, interiore, indescrivibile, una vera e propria follia provata dai due malcapitati frati, tramortiti, bastonati ed intirizziti in mezzo alla neve. Colui che racconta è sicuramente colui che è stato testimone e ha potuto provare una tale gioia. E desidera con tutto sé stesso trasmettercela.

Altro cardine della vicenda francescana è stato quello dello sposalizio con “Madonna Povertà” (6). Francesco, da ricco che era, si fece povero spogliandosi di tutto e decise di vivere mendicando il pane e lavorando con le sue mani, senza possedere ricchezze, sposando in pieno la condizione della povertà materiale.

Naturalmente nella Storia della Chiesa quello francescano non è stato l’unico o il primo tra movimenti pauperisti (7) che diedero valore a questo tipo di scelta e questa specifica spiritualità.

Ancora oggi, si critica la Chiesa e le Chiese per le ricchezze materiali e per una storia che evidentemente ha portato le istituzioni ecclesiastiche ad arricchirsi e ad accumulare ricchezze.

Ma, invece di criticare e combattere le ricchezze ecclesiastiche, Francesco sposta i riflettori sul cammino di sequela personale. La chiamata ad essere discepolo del Crocifisso che gli si rivelò a San Damiano non è una chiamata a “riformare la Chiesa” ma una chiamata a “convertire sé stesso” in un cammino di conversione evangelica che si spinge fino alle estreme conseguenze.

Anche per questo, Francesco ci mostra un orizzonte sempre ulteriore.

Così come faceva il suo Maestro.

Altro episodio, enorme e sempre attuale, controverso ma significativo per l’interpretazione corrente che ne viene data, è quello dell’incontro storicamente avvenuto a Damietta, sul delta del Nilo, nel 1219 tra Francesco e il sultano  al-Malik al-Kamil (8).

Nella Leggenda Maggiore il testo è evidentemente confessionale-apologetico, perché il Santo appare intento ad ottenere dal sultano una conversione religiosa; è indubbio, ad ogni modo, che il percorso scelto da Francesco fu totalmente altro rispetto a quello che si stava realizzando nel conflitto bellico.

Non la partecipazione benedicente alle azioni della Crociata ma un presentarsi, disarmato, e guidato solo dall’ardore della fede, nell’accampamento del sultano.

Un episodio che diviene una strada necessaria e percorribile per il dialogo fra le Religioni, come ebbe l’intuito e la lungimiranza di riconoscere Giovanni Paolo II, quando volle organizzare proprio ad Assisi, il 27 ottobre 1986, il memorabile incontro tra i rappresentanti di tutte le Religioni con lo scopo di pregare tutti insieme per la pace (9).

L’ultimo monumentale lascito del poverello è la sua visione del rapporto con il mondo e con tutti gli esseri viventi, dipinto in maniera mirabile nel Cantico delle Creature (10), dal cui messaggio profondo papa Francesco ha voluto partire per proporci la sua enciclica LAUDATO SI’ (11).

Riassumiamo il nostro percorso, appena accennato, pescando tra l’enorme serbatoio delle Fonti Francescane.

Dopo i nostri primi tre articoli che si richiamano a fonti bibliche (12), volendo continuare ad interrogarci su cosa non solo i passi vetero e neotestamentari ma anche la Storia del Cristianesimo possono suggerirci, vogliamo qui farci provocare dalla “follia” del Poverello d’Assisi.

L’abbraccio del lebbroso, la visione della “perfetta letizia”, il “matrimonio” con Madonna Povertà sono tutti aspetti che ci affascinano per il loro essere sul limite ed oltre il limite di un nostro “normale” orizzonte e, al tempo stesso, ci suggeriscono la fatica, insieme alla gioia, necessarie per fare nostri qualcosa di questi suggerimenti.

Così, l’attenzione al Francesco che dialoga col sultano ci apre gli orizzonti non solo sul confronto fra le Religioni ma anche su un nuovo modo di gestire ogni conflitto. Il superamento della ragione delle armi e la negazione della necessità della guerra a favore dell’incontro e del confronto fra le parti.

E questa vuole essere una denuncia verso chi le guerre le crea e le inventa, costruendone le motivazioni a tavolino (13). Se in tempo di quarantena una delle poche industrie che, sul suolo nazionale, ha continuato la sua attività senza interruzioni, è proprio quella della produzione delle armi (14), forse questo deve porci degli interrogativi.

La poesia del Cantico delle Creature, testo studiato in letteratura quale testimone dell’idioma italico nel Trecento, coinvolge con un sentimento di gratitudine e di lode le creature e gli elementi, fino a definire l’esperienza limite dell’esistenza “sorella nostra morte corporale”.

C’è una visione amorevole e profonda.

La morte non è, per il Poverello di Assisi, una “ladra”, una “nemica”, una “assassina”. Al pari di tutti gli esseri viventi, di tutti gli elementi, di tutte le creature ella è una sorella.

Sarà forse salutare non solo rileggere la vicenda che stiamo vivendo spogliando il virus dai panni di “nemico” dei quali lo abbiamo rivestito (15).

Sarà ancora più importante domandarci se, una volta passata questa fase, e nei tempi in cui questa pandemia potrà essere messa alle nostre spalle, saremo capaci, come singoli e come nazioni, di impostare un modo nuovo di prenderci cura della Terra e dei diritti degli esseri umani che la abitano.

(1) Le Fonti Francescane, Edizioni EFR.

San Francesco di Liliana Cavani, 1989 https://youtu.be/i5KD15W2_PA

(2) Testamento di san Francesco, (FF 110).

(3) At 17, 22-32.

(4) 2Cor 12, 7-10.

(5) I fioretti di San Francesco, BUR, Milano 1979. http://www.darsipace.it/2013/01/10/4496/

(6) Vita Prima di san Francesco di Tommaso da Celano (FF 344).

(7) Movimenti pauperistici tra XII e XIII secolo: eretici e santi 1 https://r.search.yahoo.com/_ylt=AwrIDKHDPbhemRQA3hJHDwx.;_ylu=X3oDMTByMnE1MzMwBGNvbG8DaXIyBHBvcwMzBHZ0aWQDBHNlYwNzcg–/RV=2/RE=1589161539/RO=10/RU=http%3a%2f%2fwww.rmastri.it%2fdidattica%2fold%2findex.php%3fdownload%3dereticiesanti.pdf/RK=2/RS=aaDhuCe7ajRzCmjgM8SMnt9hJnY-

(8) Leggenda Maggiore di San Bonaventura da Bagnoregio (FF 1172-1174) https://sanfrancescopatronoditalia.it/notizie/cultura/san-francesco-e-il-sultano–2149

https://www.assisiofm.it/francesco-e-il-sultano-44637.html

(9) Discorso di Giovanni Paolo II ai rappresentanti delle Chiese cristiane e comunità ecclesiali e delle Religioni mondiali convenuti in Assisi http://www.vatican.va/content/john-paul-ii/it/speeches/1986/october/documents/hf_jp-ii_spe_19861027_prayer-peace-assisi-final.html

(10) Fonti Francescane 263.

(11) Lettera enciclica LAUDATO SI’ http://www.vatican.va/content/francesco/it/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

(12) https://www.glistatigenerali.com/salute-e-benessere_societa-societa/coronavirus-apocalisse/

(13) https://www.cercoiltuovolto.it/notizie/appello-p-alex-zanotelli-la-guerra/

(14) Se nemmeno il coronavirus ferma la produzione militare in Italia https://www.lettera43.it/coronavirus-produzione-militare-italia/

(15) Pandemia come guerra, ossia la banalizzazione della complessità. http://www.vita.it/it/blog/disarmato/2020/04/13/pandemia-come-guerra-ossia-la-banalizzazione-della-complessita-i-dieci-errori-di-un-paradigma-sbagliato/4850/

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SHEMÀ E MAN HU, DUE ALLEATI CONTRO IL COVID-19

20 Marzo 2020

Pubblicato su https://www.glistatigenerali.com/costumi-sociali_religione/shema-e-man-hu-due-alleati-contro-il-covid-19/

“Historia magistra vitæ” (Cicerone, De Oratore, II, 9, 36).

La celeberrima affermazione ciceroniana è valida in ogni tempo ed è una massima che, pur se tanto spesso disattesa, ci invita a recuperare nella memoria degli avvenimenti che la storia ci narra chiavi di lettura utili per affrontare le situazioni che di volta in volta si presentano nelle nostre società.

Pur riconoscendo nella teorizzazione del pensiero debole (1) che le certezze della filosofia razionalistica positiva e i dogmatismi legati alle indicazioni delle religioni si confrontano con una stagione che li mette in discussione, ritengo che la lectio magistralis della storia possa essere affiancata dalle iniezioni di sapienza di quel patrimonio storico-religioso che appartiene alle nostre culture e tradizioni.

Proviamo dunque ad interrogarci sul messaggio che alcuni passi biblici possono dare oggi, alla luce di questa pandemia del COVID-19 che si sta drammaticamente espandendo a livello mondiale.

Già detto che è importante evitare qualsiasi tentazione millenarista (2) e che è altrettanto importante che ognuno, dai capi di governo ad ogni cittadino, si assuma le proprie responsabilità in ordine al contrasto del virus (3), partiamo con l’analizzare una scena celeberrima, quella del dialogo tra Dio e il trickster Satana nel libro di Giobbe (cfr. Gb 1,1-2,10).

Il libro di Giobbe è la risposta della sapienza ebraica alla sconcertante domanda di sempre: “Se Dio è buono e onnipotente, da dove vengono la sofferenza, la malattia, il dolore e la morte?” Perché, dato lo “scandalo” (per il credente) nel dover registrare queste realtà, l’alternativa non lascia scampo: o egli non è buono oppure non è onnipotente. Verrebbero qui a mancare, ad ogni modo, delle caratteristiche che sono, per definizione – almeno la seconda – peculiari della divinità.

Nella rappresentazione dei dialoghi tra Dio e il trickster è evidente che i testi suggeriscono una soluzione: Dio non sarebbe l’autore degli eventi nefasti ma li permetterebbe. Si noti bene: chi “mette alla prova” l’uomo non è Dio ma, nel racconto, il trickster Satana; si potrebbe dire che Dio “scommette”, “fa il tifo” per l’uomo.

Dunque le indicazioni che ci vengono da questo racconto biblico sono incredibilmente attuali: il COVID-19 non è una “punizione divina” e men che meno una dimostrazione di potenza del “principe di questo mondo” (cfr. Gv 14,30) al quale, ad ogni modo, secondo la lettera del brano biblico, non è permesso vantare un potere sulla vita e sulla morte (cfr. Gb 2,6).

Quale che sia l’origine del virus e quali che siano, come detto, le molteplici responsabilità che ne stanno permettendo la trasmissione, quello che conta è sapere che “il fine” di questa – come di qualsiasi altra – prova (e come suggerito dagli “spettatori degli eventi”: Dio e il trickster Satana) sia quello di testare le reazioni e le azioni dell’uomo (ribadendo che, nel testo biblico, lo scopo non è quello “di tentare” ma di “tifare” per l’uomo, perché venga a capo anche delle situazioni più difficili e drammatiche).

Altro passo, fondamentale per quell’attitudine alla memoria che in tempi recenti si è concretizzata a livello locale, nazionale o internazionale, con l’istituzione di specifiche giornate commemorative dedicate a molteplici realtà (4) è quello dello “Shemà Israel”(5) che per il popolo ebraico e nondimeno per ogni attento fruitore del messaggio biblico, costituisce indicazione pedagogica motivazionale per una lettura degli eventi che generi speranza e certezza di sviluppi risolutivi.

Il testo biblico, presente nel libro del Deuteronomio con la preghiera/professione di fede (cfr. Dt 6, 4-9) è la precisa risposta della memoria a un periodo di grande prova quale quello dell’esodo mosaico.

Il popolo di Israele, liberato dalla schiavitù in Egitto attraverso la missione di Mosè, è condotto verso la “Terra promessa” ma dovrà attendere quaranta anni prima di giungervi.

Dunque, con la morte progressiva di tutti i protagonisti della liberazione (solo Mosè vedrà la Terra Promessa da lontano e solo Giosuè e Cur vi entreranno tra quelli che erano usciti dall’Egitto quarant’anni prima) le generazioni dei figli e dei nipoti del popolo ebraico soffre di una esperienza, quella dell’esodo nel deserto, della quale non vede una fine e della quale si chiede il senso.

Ecco allora che a chi vive l’angoscia della prova, la fatica del percorso, l’incertezza sui tempi del tragitto, lo smarrimento, l’ignoranza e l’incapacità di vedere la luce in fondo al tunnel viene incontro l’invito allo “Shemà”, all’ascolto, alla memoria di quel che è stato e dunque di quel che sarà (cfr. Dt 6, 20-25).

Siamo nella prova? Non ci capiamo niente? Ci domandiamo quando finirà?

Il credente israelita e cristiano ricevono con lo Shemà un motivo di consolazione e di speranza, la memoria di quel che Dio ha compiuto, della liberazione che ha operato e dunque il senso delle promesse che non potranno non realizzarsi.

Ma anche colui che si accosta al testo biblico pur senza l’ascolto della fede può trarne preziosi suggerimenti: ogni volta che l’essere umano vive una esperienza di esodo, di passaggio, un itinerario faticoso, doloroso, a volte drammatico, deve comprendere da dove viene e dove va. Il fare memoria di quello che eravamo (non solo “nostalgia del giardino dell’Eden”ma soprattutto consapevolezza della nostra dignità e della nostra chiamata a costruire la città degli uomini) ci aiuta a fondare quello che dobbiamo essere.

Lo slogan: “andrà tutto bene” non è semplice iniezione di speranza difronte ad eventi che paiono precipitare. Dobbiamo riempirlo di tutto ciò che può dare un senso al momento presente: come l’invito allo “Shemà”, all’ascolto; come l’affermazione “Historia magistra vitæ”; così “andrà tutto bene”perché non è la prima volta né sarà l’ultima che riusciremo ad uscire dalle prove più faticose dopo averle subite.

L’ultimo passo che voglio proporvi e che mi ha sempre colpito, riguarda la stessa fatica esodale che vede il popolo di Israele in cammino verso la “Terra Promessa” e che viene ricordata anche durante il cammino che la liturgia cristiana propone durante i quaranta giorni preparatori alla Pasqua.

È l’episodio della “Man hu” (= “Manna”).

Il popolo d’Israele mormorava contro Mosè per il tempo trascorso nel deserto, rimpiangendo la carne e il pane mangiati in Egitto negli anni della schiavitù.

In risposta alle mormorazioni, Mosè trasmette le istruzioni ricevute da Dio che “invia dal Cielo” un dono, la sera la carne con le quaglie, la mattina uno strato granuloso simile al seme di coriandolo, che gli israeliti si chiedono cosa fosse (“Man hu: che cos’è?”) da qui il nome “Manna”: è un pane di cui si sazieranno gratuitamente, senza coltivarlo ma solo raccogliendolo per mangiarlo, per quarant’anni, fino all’ingresso nel paese di Canaan (Cfr. Es 16, 1-36).

Qual’è il passaggio davvero interessante dell’episodio?

Nelle istruzioni che ricevono, gli israeliti vengono invitati a raccogliere ogni giorno il fabbisogno corrispondente a ciascun componente di ogni famiglia, secondo ciò che potesse consumare per alimentarsi senza farne avanzare per il giorno seguente. L’eccezione sarebbe stato il sesto giorno, durante il quale essi avrebbero dovuto raccogliere una razione doppia, per rispettare il riposo del settimo giorno, sacro a Dio, lo Shabbat.

Alcuni israeliti però non rispettavano le indicazioni, raccogliendo maggior quantità di manna rispetto al proprio fabbisogno; quando questa avanzava, il giorno dopo i presenti constatavano che la stessa era divenuta immangiabile, perché vi si erano generati dei vermi ed era imputridita. Questo però non avveniva il settimo giorno!

Lezione davvero notevole, che trova un parallelo nella petizione evangelica del Padre Nostro: “dacci il nostro pane quotidiano”( cfr. Mt 6,11; Lc 11,3).

Dio pare porre una domanda ai suoi interlocutori ed al tempo stesso indicare una strada: “Ti fidi di me? Si? Ebbene: io ti darò da mangiare tutti i giorni”.

Tutti i giorni. Ma giorno per giorno.

Chi si accaparra il doppio delle razioni, pensando solo per sé, non ne gioverà. E non si sarà fidato.

In tempo di prova, di incertezze, di fobie e di tentazioni egoistiche, questo passo assume una attualità innegabile.

Non c’è bisogno di accaparrarsi tutto e subito, di svuotare i banchi dei supermercati, di non lasciare nulla a chi viene dopo di noi. Danneggeremmo altri. E noi stessi non ne gioveremmo. Non solo perché ci sarà sempre qualcuno che arriva prima di noi e ci sottrae ciò che serve a tutti e va condiviso. Ma soprattutto perché non impareremmo la lezione del pane “quotidiano” che la petizione del “Padre Nostro” ci pone in maniera così illuminante.

Una sola preghiera i vangeli ci dicono abbia insegnato Gesù di Nazareth.

Perché non ci ha invitato a pregare dicendo: “Padre, dacci il nostro pane mensile (così come lo stipendio, così come le scadenze)” o: “Padre, dacci il nostro pane annuale (così come i bilanci, così come le dichiarazioni dei redditi).

Per due motivi, principalmente.

Il primo è, appunto, psicologico, morale e diremmo in questo contesto odierno, “solidaristico”.

Se io bramo nell’attendere il pane “mensile” o quello “annuale” rischio di disancorarmi dalla dimensione “quotidiana”. E dunque da quella, effettivamente “reale”. Perché la vita si vive giorno per giorno, solo così arrivando a contare anche le nostre settimane, i nostri mesi e i nostri anni.

Naturalmente la dimensione quotidiana della ricezione del pane mi insegna a condividerlo con gli altri, piuttosto che accaparrarlo egoisticamente solo per me. E in effetti, questa è una lezione che risale a duemilacinquecento anni fa, data appunto della redazione del libro del Deuteronomio con il suo racconto della manna.

Il secondo motivo è molto più semplicemente quello relativo alla efficacia delle immagini utilizzate dal maestro di Nazareth, che nella preziosa proposta delle parabole, ad esempio, utilizza spesso richiami alla vita lavorativa quotidiana e artigiana. Il pane richiesto nella petizione, pur se potremmo interpretarlo in maniera più estesa come figura (“dacci il nostro pane quotidiano” = “aiutaci a procurarci tutto ciò di cui abbiamo bisogno ogni giorno, sia a livello materiale come a livello non materiale”) è di per sé, nell’elemento del pane, una realtà che va procurata giorno per giorno. Duemila anni fa non esistevano i frigoriferi elettrodomestici. Dunque, per chi ascolta, è ovvio che non si può richiedere una scorta di pane per una settimana o più. D’altronde anche noi oggi diremmo che il pane di ieri “è vecchio”.

(1) G. Vattimo e P. A. Rovatti (a cura di), Il pensiero debole, Feltrinelli, Milano 2010.

(2) https://www.glistatigenerali.com/salute-e-benessere_societa-societa/coronavirus-apocalisse/

(3) https://www.glistatigenerali.com/costumi-sociali_psicologia/il-signore-chiam…presidente-trump/

(4) https://www.un.org/en/sections/observances/international-days/

(5) 02/02/2016 · SHEMÀ ISRAEL (Marco Frisina) https://www.youtube.com/watch?v=rq7iuX-Y_k4

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IL TRAM PASSA E LA VITA SI RINNOVA

20 Marzo 2020

Pubblicato su https://www.glistatigenerali.com/letteratura_relazioni/il-tram-passa-e-la-vita-si-rinnova/

https://www.ildialogo.org/cEv.php?f=http://www.ildialogo.org/pretisposati/dibattito_1585419832.htm

Recensione del romanzo “Il tram di Fernanda” di Gino Bonometti.

La metafora del viaggio ha sempre affascinato tanti scrittori e la categoria stessa del viaggio è foriera di considerazioni che investono il significato stesso dell’esistenza umana, nel pensiero filosofico e in quello religioso: “la vita è un cammino”, “è un pellegrinaggio”, il senso dell’umana esistenza sta proprio nella condizione dell’”homo viator”.

Naturalmente il Tram non rappresenta il mezzo di un cammino che porti a mete di media e lunga distanza.

Non un aereo. Non una nave. Non un treno. Non un pullman GT, un’automobile. Ma un mezzo urbano, dedicato ai collegamenti cittadini.

Un mezzo di trasporto, un luogo di vita, la fedeltà dell’appuntamento con un mezzo che è al servizio delle necessità di chi lo utilizza nei vari tragitti, di svago, di servizio ma, soprattutto, di lavoro e di vita quotidiana.

Questo però non è “un tram”. È “IL tram”. Precisamente “IL TRAM DI FERNANDA”.

Perché la protagonista del nostro romanzo è lei. E “il suo tram” diventa la metafora della sua vita, di quella fermata alla quale devi salire e dalla quale puoi ripartire per ridare una direzione nuova alla tua vita.

Gino Bonometti ci descrive, quasi con lo stratagemma delle “scatole cinesi”, il dipanarsi di un’esistenza che, da un vissuto, a una crisi, ad una situazione che sembra di impasse, si apre improvvisamente a nuove prospettive, a una nuova freschezza, ad un nuovo entusiasmo, ad una vita che merita una nuova possibilità di sviluppo e di fioritura.

Le prove che la nostra protagonista si trova a dover affrontare non fanno altro che esaltarne i tratti del carattere volitivo, determinato, mai domo, pur nelle sofferenze e nelle criticità che dovrà affrontare.

Fernanda diventa un esempio e una possibilità, lei donna, lei madre, icona di tutte le donne e le madri che si trovano a doversi “reinventare” una vita.

Dalle prime battute il racconto si fa gradevole, coinvolgente, convincente. Il lettore viene condotto dall’autore a farsi spettatore della vita e delle vicissitudini di questa donna, e la sente subito “vicina”, per la sua umanità, per le sue paure, per i suoi aneliti.

A metà del racconto, entrerà in scena l’altro protagonista, quest’uomo “misterioso”, il cui segreto si disvelerà nel corso del racconto.

Il romanzo dunque, partendo e sviluppandosi sul filo dei sentimenti, delle aspettative, delle dinamiche del desiderio e del cuore, unite alla componente delle tante domande che lo sviluppo di una vicenda di vita pone alla mente umana, arriva a condurre il lettore ad un confronto con alcuni interrogativi legati alla vicenda storica della categoria di persone che il nostro secondo protagonista rappresenta: un insegnante, un educatore di coscienze ma, prima di tutto, un uomo maturo, saldo nei suoi principi e nelle sue idee, che le vicende della vita hanno condotto ad un punto cruciale: quello di una scelta.

Da un lato la dignità, il sentimento, il desiderio di ricostruirsi e scommettere su una nuova stagione.

Dall’altro il peso di certe “Strutture” che vivono ripiegate solo su sé stesse e che possono essere riconosciute sia nella contingenza storica di tutta la categoria che il nostro protagonista rappresenta sia in un’attualizzazione che vada ancora oltre, individuando i contorni di questo confronto come propri di tutti coloro che lottano per gridare il proprio diritto a libertà contro la logica della “Struttura” che sacrifica nel nome di presupposte motivazioni e di dichiarati ideali la vita stessa dei suoi adepti.

La lettura del racconto porterà dunque il lettore a salutari e rinnovate riflessioni.

Ogni vita merita di essere non solo vissuta ma ripresa nei momenti nodali e condotta a nuove fioriture attraverso scelte mature e coerenti.

E quel tram sarà sempre lì, a passare e a darci l’occasione di una nuova corsa, perché non siamo ancora al capolinea.

Alessandro Manfridi 21.07.2019

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E DIO CHIAMÒ IL PRESIDENTE TRUMP

12 Marzo 2020

Pubblicato su https://www.glistatigenerali.com/costumi-sociali_psicologia/il-signore-chiamo-il-presidente-trump/

https://www.ildialogo.org/cEv.php?f=http://www.ildialogo.org/parola/Approfondimenti_1584100993.htm

Attualizzazione del processo dopo il peccato originale alla luce del COVID-19

Dio chiamò il Presidente degli Stati Uniti d’America e gli disse:
“Donald, come mai la prima super-potenza al mondo ha trascurato con tanta superficialità la diffusione del virus?”
Trump: “Proprio oggi ho ammesso pubblicamente che questo si sta diffondendo negli USA.
La colpa è dell’Europa che non ha assunto misure sufficienti a contrastarlo. Infatti ho appena disposto che per i prossimi trenta giorni siano cancellati tutti i voli aerei dal Vecchio Continente agli Stati Uniti”.
Poi Dio si rivolse alla Presidente dell’Unione Europea.
“Ursula, come mai la UE è stata così tardiva e scoordinata nel contrastare il virus?”
von der Leyen: “L’OMS ha appena dichiarato che si tratta di PANDEMIA, dunque ci stiamo allineando.
Purtroppo molti paesi hanno ritenuto che fosse colpa dell’Italia, al punto da arrivare a vietare l’esportazione di prodotti lavorati nel Bel Paese, ma questo non ha impedito al virus di diffondersi”.
Dio si rivolse dunque al Presidente del Consiglio dell’Italia.
“Giuseppe, come mai la tua nazione ha portato avanti una corsa ad ostacoli contro il virus senza riuscire a debellarlo velocemente?”
Conte: “Purtroppo abbiamo chiuso i voli, poi decretato le due zone rosse, poi chiuso la Lombardia ed altre zone del Veneto e dell’Emilia Romagna, poi fatto di tutto il territorio nazionale una “zona protetta”, poi invitato tutti a rimanere in casa, infine ieri ho chiesto che non vadano a lavorare tutti i lavorarori, ad eccezione di chi lavora nella filiera agroalimentare, nei trasporti, nei beni e servizi essenziali e abbiamo nominato un commissario straordinario per fronteggiare l’emergenza.
In tutto ciò non sono mancati malumori e rimbalzi di accuse, dal ministro dello Sport alla Lega Calcio che non aveva interrotto il campionato, dai genitori costretti a tenere i figli piccoli a casa dovendo andare a lavorare, dalla congestione della rete per lo smart working e la didattica scolastica a distanza, dagli anziani spaventati verso chi ha continuato a radunarsi nei locali, dai fedeli sofferenti per la chiusura dei luoghi di culto, dai meridionali arrabbiati con i corregionari che hanno fatto un esodo forzato dalla zona rossa lombarda di notte, dal Centro-Sud sofferente verso le zone rosse del Nord dove i controlli non hanno impedito gli spostamenti sul resto del territorio nazionale, dai lombardi e dai veneti che continuano a pagare pesantemente il loro tributo, dai medici e dagli infermieri eroici che stanno pagando gli effetti pluridecennali dei tagli sulla Sanità.
In tutta questa situazione con chi ce la possiamo prendere?
Forse con la Cina dalla quale è partito questo virus?”
Dio dunque si rivolse al Presidente della Repubblica Popolare Cinese.
“Jinping, come siete arrivati ad essere causa di questa Pandemia?”
Xi: “La Cina è una potenza di un miliardo e 433 milioni di abitanti.
La colpa è della città di Wuhan, metropoli di 11 milioni di abitanti, che si è fatta sfuggire il virus.”
Dio si rivolse al Sindaco di Whuan.
“Xianwang, come mai non avete fermato il virus alla sua nascita?”
Zhou: “Purtroppo milioni di persone sono fuggite prima della quarantena. Ma la colpa non è nostra, è del COVID-19 che, subdolo, ha iniziato a decimarci.”
Dio si rivolse infine al COVID-19.
“Io non ti ho mai creato, nè pensato, nè progettato, nè voluto. Si può sapere da dove vieni e perchè stai combinando tutte queste disgrazie?”
COVID-19: “Comprendo bene che ora tu te la prendi con me, perchè sono all’origine della catena di trasmissione. Tu mi chiedi: “perchè” e io ti rispondo: “non lo so”.
Tu mi chiedi: “da dove vieni?” ed io ti dico: “neanche esistevo… si sono però create le condizioni perchè io venissi alla luce… A chi devo dare la colpa? All’inquinamento, all’uomo, al caso? Non lo so. Ma io SONO INNOCENTE”

I dialoghi che ho immaginato si rifanno alla pagina biblica del libro della Genesi, capitolo 3, che presenta gli interrogativi posti da Dio ad Adamo ed Eva dopo la loro caduta.

Nel racconto l’uomo dà la colpa alla donna e la donna dà la colpa al serpente. Il danno è fatto, ma la colpa “originale” è sempre di qualcun altro.

Se chi viene interrogato arriva a sostenere che la colpa non sia mai la sua ma sia da attribuire a qualcun altro; se nessuno si assume le proprie responsabilità sostenendo che c’è un altro a cui addossare la colpa (che a sua volta non se l’assume!); se quel che emerge nei momenti di crisi sono le irresponsabilità e gli egoismi, piuttosto che una responsabilità personale e una solidarietà condivisa, ci sarà sempre un COVID-19 capace di oscurare la parte migliore dell’essere umano.
Cfr. Gn 3, 8-24.

Alessandro Manfridi

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CORONAVIRUS E APOCALISSE

6 Marzo 2020

Pubblicato su https://www.glistatigenerali.com/salute-e-benessere_societa-societa/coronavirus-apocalisse/

Ormai il COVID-19 è il protagonista incontrastato di ogni riflessione nazionale.

In “tempi di crisi” si riaffaccia, puntuale, la sensibilità millenarista, si moltiplicano le sirene dei “profeti di sventura” e i predicatori apocalittici raggiungono considerevoli picchi di visibilità, guadagnando gradimento e share sulla rete ed oltre.

Paure, psicosi e speranze si accavallano e si sovrappongono, mettendo alla luce i sentimenti più nascosti ed ancestrali di ciascuno di noi.

La Storia delle Religioni e la Storia del Cristianesimo e delle Chiese può illuminarci, dandoci qualche indicazione in più sul modo di vivere in maniera non esasperata e non esasperante le tensioni verso l’Oltre e verso ciò che ci trascende e ci pone le domande di sempre.

In queste settimane, accanto alla diffusione esponenziale di questo virus, impazzano sul web imput di ogni tipo, dai più pesanti a quelli caricaturali.

Così, qualcuno ci ha ricordato che il calendario dei Maya è stato mal interpretato, visto che la data da loro prevista per la fine del computo della cronologia era il 2012 e qualcuno oggi suggerisce l’anno odierno.

Da dove nasce questa “necessità” di “leggere i segni dei tempi” e di trovare chiavi interpretative per dare una spiegazione finale agli avvenimenti che la storia ieri e la cronaca oggi di volta in volta ci presentano?

Una delle coordinate è proprio quella legata alle domande “fondamentali” che ogni essere umano, almeno una volta, si è posto nella vita: “Da dove vengo?”, “Dove vado?”, “C’è una vita dopo la morte?”, “Che significato devo dare all’esistenza e alle sofferenze e alle prove che vivo?”.

Naturalmente la domanda più drammatica è proprio quella che sta dietro all’avvenimento della fine dell’esistenza.

Nel XIV secolo il continente Europeo visse il dramma di una pandemia chiamata “Morte nera”, probabilmente dal batterio della peste che, dall’Asia attraverso la Turchia arrivò in Grecia e nei Balcani e attraverso l’Egitto in Sicilia risalendo l’Italia e diffondendosi in Francia, Spagna, Germania, in tutta l’Europa fino ad arrivare alle isole britanniche.

Secondo gli studi degli storici questa pandemia di peste avrebbe sterminato un terzo della popolazione del continente, causando circa venti milioni di decessi.

Certamente non possiamo ignorare i milioni di morti dovuti alle guerre che si sono succedute nel Vecchio Continente nell’arco della sua plurimillenaria storia; ma la percentuale delle vittime mietute in pochi anni – dal 1346 a poco oltre il 1353 – fanno di questo avvenimento, forse, l’evento più nero e drammatico di tutta la storia continentale.

Lo stesso fenomeno da cui deriva il termine “Millenarismo”(1), coniato per designare la credenza diffusa che allo scoccare dell’anno Mille della Storia Cristiana il Tempo sarebbe giunto al suo termine (e con il proliferare, come sappiamo, di una serie di movimenti e di sette che eccitavano gli animi a riguardo) fu superato, di gran lunga, dalla disperazione e dalla follia generate dall’orrore e dal terrore delle popolazioni sottoposte alla devastazione della “Peste nera” trecentesca.

Ne fecero le spese, in maniera drammatica, gli ebrei.

Tra il 1348 e il 1350 ci furono massacri in Spagna, Francia, Germania ed Austria suscitati da una falsa accusa secondo la quale gli Ebrei avrebbero provocato la morte di Cristiani con l’avvelenamento di pozzi ed di sorgenti d’acqua durante la peste nera. Solo a Strasburgo vennero bruciati vivi 2.000 Ebrei. (2)

Questa “necessità” di trovare un “capro espiatorio”, di “dare la colpa a qualcuno” per la catastrofe che incombe, sono caratteristiche delle psicosi collettive generate da questi “segni apocalittici”.

Accanto al termine “millenarismo” e prima del suo conio, la parola “Apocalisse” sta a designare, appunto, l’arrivo di un tempo di grandi prove e tormenti, e si rifà proprio al titolo dell’ultimo libro della Bibbia, la parola greca “apokálypsi” che tradotta in italiano significa ”rivelazione”.

Il libro, davvero affascinante e colmo di simbologie (abbiamo simbologie cromatiche, simbologie numeriche, simbologie zoomorfe, simbologie angeliche, simbologie cosmiche) è la trasposizione scritta, attribuita all’ultimo degli Apostoli in vita, Giovanni l’Evangelista, che avrebbe narrato sull’isola di Patmos verso gli anni Novanta dell’Era Cristiana le “rivelazioni” da lui ricevute nelle sue visioni mistiche, rivelazioni che hanno a che fare con quello che avverrà “Alla fine dei tempi”.

Il fatto che le visioni siano corredate di avvenimenti drammatici (segni negli elementi, carestie, devastazioni, guerre, apostasie, battaglia angelica tra le milizie capeggiate dall’Arcangelo Michele e gli angeli decaduti guidati da satana cfr Ap 12, 7-9), tutte descrizioni – si noti – altamente simboliche e dunque esigenti di necessarie interpretazioni, ha condotto l’immaginario collettivo sbocciato a corredo degli avvenimenti più drammatici della Storia bimillenaria del Cristianesimo a dipingere “la Fine dei Tempi” come un’epoca corredata, appunto, da un susseguirsi martellante, senza tregua ed asfissiante di avvenimenti catastrofici.

Non c’è bisogno di citare i testi e l’azione di quei gruppi religiosi e quelle Chiese “specializzate” nella predicazione millenarista-apocalittica, come la Congregazione dei Testimoni di Geova o come le molteplici denominazioni che appartengono alla famiglia delle Chiese Avventiste.

Lo stesso Cattolicesimo ha tra i punti fondamentali del suo “Credo” quello dell’attesa di un ritorno di Gesù Cristo alla “Fine dei Tempi”. Nel Messale Romano l’assemblea è invitata a proclamare dopo le parole consacratorie durante le liturgia eucaristica, la formula: “Annunciamo la tua morte Signore, proclamiamo la tua risurrezione, nell’attesa della tua venuta”. Dunque, l’attesa di una “Seconda venuta, nella gloria”, come viene formulato sia nel “Simbolo Apostolico” sia nel “Simbolo niceno-costantinopolitano”, entrambi recitati, alternativamente, nella liturgia eucaristica festiva come riportato dal Messale stesso.

Il credente cristiano vive dunque quest’attesa, questa tensione. Ma non ne predice né ne prevede una “data” (che sia il 1000, il 2000 o quando altro), anche perché nella Bibbia tali date non sono proposte; naturalmente il “predicatore millenarista” e tutti gli adepti al disvelamento di “segreti apocalittici” si sono azzardati e sprecati, in epoche passate e recenti, a dispensare date e scadenze con lo zelo di chi si preoccupa delle conseguenze deleterie di un cibo consumato dopo la data di scadenza… a onor del vero, la Storia li ha smentiti puntualmente.

L’attenta lettura dei testi biblici ci fa notare che i vari scritti prodotti dai cosiddetti “Profeti” (con il genere letterario corrispondente) presentano un’andamento opposto a quel che il sedicente “profeta apocalittico” pretenderebbe e prevederebbe. Il profeta biblico, infatti, è sempre un uomo od una donna controcorrente, che “parla nel deserto” e, quasi sempre, vive il dramma di una profonda solitudine ed isolamento, non venendo compreso/a, nonostante la profondità delle sue provocazioni e delle sue battaglie, se non al termine della sua esistenza od oltre la stessa.

La Bibbia stessa presenta la figura dei “falsi profeti”(Cfr. Dt 18, 17-22, Ger 14,14; 28, 1-17, 1Re 18, 20-39, Mt 24, 11).

A questi ultimi potremmo accostare le figure dei “sedicenti profeti apocalittici” che dimostrano la pochezza delle loro prospettive, la piccolezza dei loro obiettivi e la meschinità dei loro fini proprio a partire dalle loro azioni e dalle loro strategie, totalmente opposte alla testimonianza del profeta autentico, quello che lascia un solco.

Si noti: i signori, menagrami di sventura, non vanno controcorrente, tutt’altro, cavalcano l’onda delle fobie e delle psicosi.

Non prevedono quel che ancora non si vede all’orizzonte ma fanno incetta di notizie catastrofiche sotto gli occhi di tutti (disastro ecologico, fame nel mondo, virus letali, recessione economica, guerre endemiche, egoismo umano all’ennesima potenza…) e le riciclano per i loro sporchi interessi: creare audience, consenso, adepti, suscitare adesioni e guadagnare grazie ai diritti d’autore, sulla pelle della gente. In pratica, si propongono all’opposto dei veri profeti, che sono invece emarginati, perseguitati ma alla fine riconosciuti ed esaltati (la formula evangelica conserva immutata la sua verità profonda: “Chi si esalta sarà umiliato, chi si umilia sarà esaltato”, cfr. Lc 14, 7-14).

Il ritorno di Cristo, atteso dai suoi credenti, pur essendo una buona notizia (l’apocalisse, in realtà, è una buona notizia; perché il vero cristiano non si preoccupa dei segni apocalittici che lo accompagnano – peraltro, come detto, presentati simbolicamente nel testo biblico – ma si rallegra della opportunità di poter conoscere Colui nel quale crede accogliendolo al suo ritorno sulla Terra), non ha cessato, come abbiamo visto, nel corso di due millenni di storia, di vivere deviazioni proprie dei movimenti millenaristi ed apocalittici.

La storia è antica.

Ne sa qualcosa l’apostolo Paolo che scriveva la sua seconda lettera alla comunità dei credenti presente in Tessalonica.

In essa si evince che già nelle prime comunità cristiane era fortissima l’idea che Gesù sarebbe tornato di lì a poco e che tutti avrebbero potuto conoscerlo.

Questa gioiosa attesa era però degenerata in alcuni che, certi della ormai prossima fine di questo stato di cose (“ fine del mondo”) erano giunti alla risoluzione di smettere di lavorare, per concentrarsi sulla “parusia” ormai imminente.

Paolo li rimprovera fortemente, richiamandoli al presente, con una frase che può giustamente restare scolpita come fondamentale regola di convivenza civile: “Chi non vuol lavorare neppure mangi” (2Ts 3,10).

Dopo duemila anni di Cristianesimo, cogliendo l’urgenza di contrastare il COVID 19 che ci vuole tutti uniti e solidali, rigettando qualsiasi sirena sedicente profetica, siamo grati nel continuare a dare il nostro contributo con il lavoro, con lo studio, con le nostre capacità e competenze, per uscire da questa crisi e sopratutto perché la dicitura “situazione apocalittica” sia colta non più come qualcosa di terribile, ma come una occasione per costruire un presente sensato e dare risposte umane alle domande di senso.

(1) DUBY G., FRUGONI C., Mille e non più mille: viaggio tra le paure di fine millennio, Rizzoli, Milano 1999.

(2) FOA A., Ebrei in Europa. Dalla Peste Nera all’emancipazione, Laterza, Roma-Bari, 2008.

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FRANCESCO È UN GRANDE, VI SPIEGO PERCHÈ

13 Febbraio 2020

Pubblicato su https://www.glistatigenerali.com/america-mondo_clima/francesco-e-un-grande-vi-spiego-perche/

https://www.ildialogo.org/cEv.php?f=http://www.ildialogo.org/francesco/commenti_1581692475.htm

http://www.parrocchiemarrubiu.it/modules.php?modulo=mkNews&idcontent=1230

Con l’Esortazione Apostolica post-sinodale QUERIDA AMAZONIA del 2.02.2020, presentata ieri (12 febbraio ndr), Papa Francesco pare aver deluso le aspettative di quanti, ormai da settimane, si attendevano delle novità in merito all’ordinazione di uomini sposati, i viri probati, e all’accesso delle donne al Sacramento dell’Ordine nel grado del Diaconato.

In effetti, tali “mancate riforme”, sembrano aver messo alla prova non solo tutti quei vari movimenti di rinnovamento che si muovono nel panorama variegato dell’Orbe cattolico, ma aver, in qualche modo, negato tutto il lavoro profuso in maniera capillare da una vasta base ecclesiale nelle consultazioni prima, e dal Sinodo che ha avuto luogo a Roma tra il 6 e il 27 ottobre e che si è concluso con un testo intitolato Amazzonia: nuovi cammini per la Chiesa e per un’ecologia integrale.

Francesco dunque non avrebbe avuto il coraggio di consumare uno strappo con gli ambienti più conservatori della Chiesa e, per buona pace e grande soddisfazione del cardinal Sarah, di Benedetto XVI e di quanti hanno difeso strenuamente la necessità della legge sul celibato obbligatorio nelle scorse settimane, avrebbe “sacrificato” riforme che sarebbero state storiche e clamorose (la legge disciplina da quasi mille anni il clero cattolico di rito latino; ancora più arretrata nei secoli è la memoria di un diaconato istituito femminile) riconsegnando la Chiesa allo STATUS QUO.

Io vorrei però proporre una lettura diversa, fuori del coro della generale delusione per le aspettative mancate.

Innanzitutto, davvero interessante, è il preambolo dell’Esortazione.

In esso, il Papa afferma che non intente né sostituire né ripetere i contenuti del Documento conclusivo stilato dai padri sinodali al termine dei lavori.

«Ho preferito non citare tale Documento in questa Esortazione, perché invito a leggerlo integralmente.

Dio voglia che tutta la Chiesa si lasci arricchire e interpellare da questo lavoro, che i pastori, i consacrati, le consacrate e i fedeli laici dell’Amazzonia si impegnino nella sua applicazione e che possa ispirare in qualche modo tutte le persone di buona volontà» (QR nn. 3-4)

Dalle parole citate pare evidente che Francesco, dopo aver affermato che non intende sostituire il Documento finale con la sua sintesi della Esortazione Apostolica, auspichi che pastori, consacrati, laici e persone di buona volontà possano applicare le conclusioni dei padri sinodali, che egli invita a leggere integralmente. Interessante invito, con conseguenze e sviluppi da considerare attentamente.

Francesco, evidentemente, come più volte ha indicato con il suo magistero, non intende “calare dall’alto” le soluzioni e le direttive in merito al governo della Chiesa,

Ma suggerire, col suo bagaglio esperienziale legato ad una pastorale presbiterale che deve “odorare delle pecore”, e ad una realtà ecclesiale sudamericana che ha vissuto le sue punte più profonde nell’opzione preferenziale per i poveri e nella condivisione della difffusa realtà delle comunità ecclesiali di base, che ciascuno di noi riscopra la categoria, ricordata dalla LUMEN GENTIUM, dell’azione e del protagonismo di quel Popolo di Dio che cammina comunionalmente, superando dunque gli inconvenienti, da lui più volte denunciati, del clericalismo e del clericocentrismo.

Traducendo: voi invocate una riforma che sia ancora una volta diretta dalle scelte clericali e calata dall’alto dal magistero papale? Imparate a camminare come Popolo di Dio (così come ci è stato mostrato nella consultazione e nei lavori sinodali) e sarà questo popolo stesso il protagonista della riforma da voi auspicata!

Ritengo che i tempi siano ormai maturi per un riconoscimento ministeriale dovuto alla preziosa ed infaticabile componente femminile; così come la questione dei “viri probati” non sia affatto chiusa. Non definirei in tal senso l’Esortazione Apostolica papale come una occasione persa ma solo come un invito a cambiare le prospettive e ad allargarle.

Qui sta, appunto, la grandezza della linea di Francesco.

Dove in queste ultime settimane il contenzioso si è consumato tra la questione celibato sì/celibato no e l’attenzione mediatica si è concentrata solo ed esclusivamente su questi punti, egli ci ha aperto il quadro su prospettive e tematiche ben più ampie, che chiamano in causa non solo la riflessione della Chiesa ma rivolgono un appello all’intera umanità.

Egli dunque, consegnandoci quattro sogni che corrispondono ad altrettante visioni (sociale, culturale, ecologica, ecclesiale) ci conduce per mano, in particolar modo nei primi tre capitoli, invitandoci a riconoscere le nostre responsabilità e ad adoperarci perché la distruzione della biodiversità dell’Amazzonia e lo sterminio, l’emigrazione, lo sradicamento culturale e l’impoverimento degli indios che si trasferiscono nelle città vengano affrontati con una presa di coscienza collettiva.

« […]dovremmo tutti insistere sull’urgenza di «creare un sistema normativo che includa limiti inviolabili e assicuri la protezione degli ecosistemi, prima che le nuove forme di potere derivate dal paradigma tecno-economico finiscano per distruggere non solo la politica ma anche la libertà e la giustizia».Se la chiamata di Dio esige un ascolto attento del grido dei poveri e, nello stesso tempo, della terra,per noi «il grido che l’Amazzonia eleva al Creatore è simile al grido del Popolo di Dio in Egitto (cfr.Es3,7). È un grido di schiavitù e di abbandono, che invoca la libertà» (QA n. 52)

« […]oltre agli interessi economici di imprenditori e politici locali, ci sono anche «gli enormi interessi economici internazionali».La soluzione non sta, dunque, in una “internazionalizzazione” dell’Amazzonia, ma diventa più grave la responsabilità dei governi nazionali. Per questa stessa ragione, «è lodevole l’impegno di organismi internazionali e di organizzazioni della società civile che sensibilizzano le popolazioni e cooperano in modo critico, anche utilizzando legittimi sistemi di pressione, affinché ogni governo adempia il proprio e non delegabile dovere di preservare l’ambiente e le risorse naturali del proprio Paese, senza vendersi a ambigui interessi locali o internazionali». (QA n. 50)

Le frequenti citazioni della LAUDATO SI e la denuncia delle logiche capitalistiche che stanno depredando l’area amazzonica propongono la stessa Esortazione Apostolica come uno dei documenti del Magistero Sociale della Chiesa.

Preziosissime le indicazioni sulla necessità di rendere protagoniste le popolazioni indigene e mettersi in ascolto delle loro proposte.

L’analisi dei primi tre capitoli del documento porta tutti noi ad accogliere l’appello che Papa Francesco fa, in maniera accorata, perché il dramma che si sta consumando in Amazzonia possa essere riconosciuto ed affrontato.

Il Papa “venuto dall’altra parte del mondo” ci ha già abituato a decentrarci e ad assumere uno sguardo planetario, operando quella globalizzazione della solidarietà che deve contrastare la cultura dello scarto.

Ricordiamo come non solo Roma e il Vaticano si sono colorati durante il Sinodo panamazzonico della presenza e dell’apporto di donne e uomini indios ma anche come Francesco abbia personalmente invitato, già per la messa del suo insediamento al soglio pontificio, i rappresentanti e gli attivisti sudamericani di queste popolazioni.

Questa è la visione, questi sono i sogni e questa è la chiamata alla quale Francesco ci invita ad aprirci. Con una presa di coscienza collettiva e un’azione comune non più procrastinabili.